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Un vómito en la acera. Vaya, es mío...........Bien, me presento, me llamo Ben, tengo cuarenta y cinco años y soy una puta mierda andante. Hablemos de sexo:
-Te he dicho que no te voy a chupar la polla nunca más jodido puerco, no eres más que un borracho esnifador de farlopa barata que sólo sabe dejar que se la chupen y lo único que te preocupa es joderme a todas horas y por cualquier sitio. Estoy hasta el coño joder. Ya no tienes ni trabajo. Piter murió y tu hace tiempo que también. Vuelve a ser quien eras Ben, vuelve. Necesito al de antes.
-Bá! Púdrete. -Dije. Y me fui de casa sin ni siquiera dar un portazo, como tantas veces.
Piter es, era, nuestro hijo, se llamaba Pedro pero siempre le llamábamos Piter, no me pregunten porqué. Y bueno, esa mujer tan cabreada es, que no era, lógicamente mi esposa, mi esposa Amanda, nos queríamos sí, nos queríamos, pero un día se rompió un plato y el amor con él. Y no, el plato no fue Piter joder, el murió como se cae una hoja de un árbol, por puta casualidad, quiero decir que tanto podría haber sido esa hoja en ese instante como otra hoja, me explico, le cayó encima el cartel de una farmacia, en fin, ya veis, cosas. Claro que sufrí, casi muero de ello, pero mi relación con Amanda ya se había finiquitado hace tiempo y yo ya era una mierda antes de aquello. Pero después tuve un motivo para ser una mierda. O eso dicen.
Me fui al bar de Toni.
Cerveza [...] Cerveza [...] Cerveza [...] Cerveza [...] [...] [...]
Click.
-Coño Iván, ¿qué haces aquí conmigo?
-Tú me recogiste borrachón jeje
-Oh, bien, joder no sé dónde cojones he estado... aclárame...
-Pues a mí me pillaste en la calle esta noche cuando iba a casa, me dijiste monta chaval! qué nos vamos de juerga! Y cómo no, subí, no sé ni cómo podías conducir cacho cabrón, por suerte me dejaste coger a mí el volante, y bueno, nos fuimos de bar en bar y de raya en raya...
-Je, me imagino. Joder si ya está amaneciendo.
-Ya, y al final hemos venido a dar aquí, es un sitio cojonudo, debe ser una acampada libre o algo, y las vistas son de puta madre, es una especie de acantilado, los de la tienda de ahí al lado llevan toda la noche follando y metiéndose coca hasta por sabe el diablo dónde jeje no paran de gritar, se metieron dos chavalillas la hostia de cachondas y tres pavos, y a follar, ya nos podrían hacer un hueco, anda, métete ésta que acabo de hacer.
-Ok, me hace falta, snifff!!-bueno este es Iván, un amigo de la familia, tiene veinte y tantos, es un pieza, y es escritor, o eso dice él, yo también escribía, pero... no merecía la pena, nadie escuchaba.
-Por cierto, esta tarde pasé por la principal que pasa por tu casa, y estaban las dos gitanas de siempre sacándose las pelillas limpiando cristales, ya sabes, y apareció la policía, tenían el coche aparcado en la calle paralela y salió un gordo y calvo con una sonrisa de cabrón que ni te imaginas, las gitanas echaron a correr y el comedor de donuts empezó a rodar tras ellas, lo que no esperaba el poli es que a unos dos cientos metros estaban dos gitanos inmensos y uno viejo en plan el padrino y tal sentados en el escalón de un portal, entonces el policía cogió a una de las gitanas pero justo al lado de los tres personajes, fue la leche, el seboso empezó a gritar: “¿por qué salisteis corriendo? ¿eh? ¿por qué? ¿por qué?” lo decía medio apabullando medio acojonao, estaba sudando como un puerco y ya no tenía la sonrisilla hijoputa en la cara y la gitana le contesta que siempre que las cogían les decían de todo que las llamaban putas y guarras y que un día le cogieron una teta y le escupieron o se las llevaban a comisaría y no sé que más, yo pensé lo rajan, lo meten en el portal y lo rajan, el viejo-padrino mira a uno y este hace un movimiento con un brazo y el policia se gira hacia a él, y sin tiempo a más el otro mete una mano en el bolsillo la saca y como quien corta el tallo de una flor le raja el cuello, así, sin más, y se van andando, me quedé blanco, y el ex-comedor de donuts entre sangre se desploma en el suelo con una mano en su cuello y la otra en la barriga como queriendo arrancársela o algo, yo doblé la esquina y no vi más, en fin, en sí me importaba un carajo el policía la gitana la vecina del quinto el presidente, vamos que me ha dado igual para ser sinceros, lo que me jodió fue su sonrisa, hay que ser cabrón joder, se reía porque iba a descargarse con ellas, se reía de que iba a hacer daño así por las buenas, que hijoputa. -Snifff!!
-Mira que te enrollas chaval, todo para decirme que no te gustó su sonrisa... ya ves, la sonrisa del frustrado, aunque el rajazo tal vez fue algo demasiado, pero en fin, yo ya ni río ni lloro ni siento nada cuando hago daño. Porque la verdad no sé ni cuando lo hago, eso sí, trato de no hacerlo, trato de no sufrir ni de hacer sufrir, aunque con Amanda nos digamos de todo hay un fondo noble, es en plan descarga supongo tanta mierda que nos soltamos... en fin... un día hablaremos y aclararemos las cosas...
-Pues Ben tío, al final lo que cuenta, lo que pesa, es el sufrimiento. Da igual su procedencia o si sabes que lo haces o no. Mira hoy mi madre estaba llorando sentada en la taza del vater, y el vater ¡cuánto soporta! ¡cuánto traga! La noche anterior recibió mi semen y por la mañana las cagadas de mi viejo y la mía. Y después lágrimas. Debe de ser el vater más cargadito de sentimientos. Tal vez yo sea vater, Ben, tal vez yo sea vater. Y mi madre decía que no quería hablar, que no aguantaba más, tantas caras de desprecio, decía que estaba bien ahí, encerrada en si misma. Y yo luego cojo y me encierro en esta cárcel de papel, en este puto folio, en este llanto interno. Al final lo que cuenta es el sufrimiento, Ben. Llora igual el niño que perdió su peonza como llora el marido que perdió su esposa. Lo que queda es un hueco, unas veces más grande otras más pequeño, el sufrir se vuelve pala y te golpea, a ser posible de canto y en la cara, después crea el hueco. Mira lo que escribí.-Snifff!!!
Iván después de meterse la raya se metió una mano en el bolsillo trasero y saco una hoja totalmente arrugada, había un inicio de lágrima queriendo salir del ojo, pero yo sabía que no la iba a dejar salir, en fin, me dio la hoja y la leí.
“Un silencio entre ruinas romanas.
Esa es mi infancia, mi alegría.
Es lejana. Es extraña. Es vencida.
Si la noche me vendiera un verso o el aire fresco de tus pupilas que hace tanto que no siento.
Si de la tristeza, cruel quimera de cenizas, como el fénix renaciera la sonrisa.
Si la palabra fuera justo como la ola y dejara en mi seca orilla su bravura y su ternura.
Si por vivir no me desviviera.
Si consiguiera ser feliz.
Dejaría de llorar.”
-Pero si tú no lloras Iván, tu lo que haces es no parar de esnifar.
-Ya pero acabar un poema con dejaría de esnifar como que no.
-Y porqué escribiste esto compadre, no tiene mucho que ver... -Iván escribía lo primero que le salía cuando algo le dolía, luego me lo enseñaba, y nosotros después de unas rayas nos poníamos muy poéticos siempre, era una buena amistad.
-Yo que sé tío, tengo versos danzando y correteando debajo de mi piel, y ahí van, hasta los dedos para agarrar el lápiz y ¡flop! la letra la palabra el verso el poema entero la pena entera; pero lo que me agradaría cuando me leyeran es que sintieran lo que yo siento cuando leo a alguien por primera vez, esa sensación de desvirgar un texto y sentir su sangre caliente de dulzura y rabia y pena recorrer mi ser, embriagarte de su pura miel que nunca antes respiraste y sentirte crecer, sí, eso es lo que yo busco al leer. Crecer. ¿Creciste, Ben?
-Sí, por supuesto, lo que me está creciendo es el pito oyendo chingar a los de la tienda de ahí, lo que hay ahí dentro es desesperación, compadre, intentan ahuyentar la soledad por la vía rápida de los sentidos, por el calor de los orgasmos; tres chicos, dos chicas, dos coños, tres pollas, cinco culos, diez manos, cinco bocas y piel y sudor y más piel y más sudor, y saliva... Toda un maraña de piel y ansiedad a la caza y captura de humedad y bocas y semen y almejas y orgasmos. De calor en definitiva. El sexo sin amor no es más, no es más ni menos que búsqueda de calor, ¿por qué pasar frío? ¿no?
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