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No hace mucho hubo un jardinero con el deseo de tener un bello jardín, trajo plantas de cualquier rincón, ya fueran estas las mas exóticas o las mas mundanas, no importaba pues todas, si estas eran bellas o daban un fruto o una flor, o te permitían observarlas durante horas, cualquier planta que le inspirara algo, tenian cabida en su jardín. Y, verdaderamente, tras largos y delicados cuidados consiguió tener uno de los jardines más bellos nunca existidos, mas cuando una mañana, el jardinero salió a admirar el gran trabajo realizado, a deleitarse con la justa armonía conseguida con la naturaleza, en un apartado y oscuro rincón descubrió una pequeña y aun joven hierba extraña y que le incomodaba. El hombre preocupado la cortó rápidamente. Al cabo de unos días las pequeñas raíces de la hierba consiguieron hacerla rebrotar, el jardinero molesto y algo preocupado volvió a arrancarla, este hecho comenzó a repetirse con mas y mas regularidad y el pequeño brote pasó a ser una extraña e incomodante flor, que el jardinero siempre arrancaba superficialmente, pues era su presencia, el verla u olerla lo que le molestaba, nunca se preocupó de arrancarla de raíz, y esta no solo no desaparecía sino que cada veces rebrotaba mas fuerte y vigorosa. El jardinero encolerizado por su incapacidad para hacerla desaparecer, comenzó a buscar ,esta vez si, la raíz de la flor, solo para descubrir que ya era demasiado tarde pues esta se extendía ya por todos los rincones del jardín. Tanto se obsesionó, el jardinero, con eliminar esta planta que se olvidó por completo del resto del jardín y sin sus cuidado las flores, plantas y árboles, desde las mas exóticas a las mas mundanas, comenzaron a marchitarse, secarse y morir. Finalmente el jardín por completo murió, mientras el jardinero seguía preocupado por acabar con esa flor, que había crecido ya tanto que podríamos a comenzar a llamarla árbol, un árbol extraño y que incomodaba al verlo. De este modo fue como lo que antaño había sido uno de los más bellos jardines, paso a ser una tierra árida, seca y desolada, dominada toda ella por un gran árbol. Y se dice que en un lugar no muy alejado de aquí existe un gran bosque con una especie de árbol extraño, y que en el centro de ese bosque vive un jardinero que dedica su vida, día y noche, a arrancar pequeñas hierbas, raras flores y derribar unos árboles que a todo el mundo incomoda verlos.
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