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Bueno, al parecer esto parece como un jardín de niños. Pero les repito que el Necronomicon no existe, esto tal y como lo explica Rafael Llopis, reconocido lovecraftologo asi como su biógrafo en el prefacio del libro “Los Mitos Cthulhu” de H.P. Lovecraft y otros:
“…Y ya que hablo de textos, voy a referirme, para terminar, a los libros canónicos de la religión lovecraftiana. Estos libros –según Carter– «contribuyen a apoyar numerosos detalles de los Mitos, a los que da un aire de autenticidad y de erudición». Pero tampoco en tales libros se sistematizan los Mitos. Al parecer, en ellos se alude veladamente, bajo parábolas y símbolos y a menudo en forma fragmentaria, a oscuros arcanos que sólo los adeptos saben interpretar.
Algunos de dichos libros tienen existencia real, como el Tesaurus Chemicus de Bacon, la Turba Philosophorum, The Witch-Cult in Western Europe de Murria, De Masticatione Mortuorum in Tumulis de Raufft, el Libro de Dzyan, la Ars Magna et Ultima de Lulio, el Libro de Thoth, el Zohar, la Cryptomenysis Patefacta de Falconer o la Polygraphia de Trithemius. Estos libros se citan sobre todo por sus nombre rimbombantes y misteriosos, pero, naturalmente, tienen en realidad muy poco o nada que ver con los Mitos. De los demás, sin embargo, la mayoría es puramente inventada y trata directamente de los Mitos, aunque, como he dicho, de modo velado y, al parecer, en medio de otros temas diversos aunque igualmente esotéricos. Entre ellos, los principales son: el Libro de Eibon, el Texto R’lyeh, los Fragmentos de Celaeno, los Cultes des Goules del conde d’Erlette, De Vermis Mysteriis de Ludvig Prinn, las Arcillas de Eltdown, el People of the Monolith de Justin Geoffrey, los Manuscritos Pnakóticos, los Siete Libros Crípticos de Hsan, los Unaussprechliten Kulten de Von Junzt y, sobre todo, el Necronomicon deAbdul Alhazred. Este último libro es mencionado con tal lujo de detalles bibliográficos y se citan tantos pasajes suyos en los Mitos que mucha gente ha llegado a creer en su existencia real. Derleth relate en un divertido artículo cómo, al principio, algunos lectores engañados empezaron a insertar anuncios, solicitándolo, en las revistas serias y respetables. Luego, ya como broma, ya como estafa, el Necronomicon comenzó a aparecer en la sección de ofertas de la prensa y por fin hasta en los catálogos de los libreros de viejo. Derleth cita el siguiente anuncio, aparecido en 1962 en el Antiquarian Bookman: «Abdul Alhazred. Necronomicon, España, 1647. Encuadernado en piel algo arañada descolorida, por lo demás buen estado. Numerosísimos grabaditos madera signos y símbolos místicos. Parece tratado (en latín) de Magia Ceremonial. Ex libris. Sello en guardas indica procede de Biblioteca Universidad Miskatonic. Mejor postor.» Asimismo, el libro ha sido a menudo solicitado en las bibliotecas públicas y, lo que es más grande, ¡incluso ha aparecido en los propios ficheros de éstas! En 1960 se descubrió, en el archivo de la Biblioteca General de la Universidad de California, la siguiente ficha, elaborada sin duda por un estudiante bromista:
BL 430
A 47
B
Alhazred, Abdul aprox. 738 D.C.
NECRONOMICON (Al Azif) de Abdul Alhazred. Traducido del griego por Olaus Wormius (Olao Worm) xiii, 760 págs., grabados madera, enc. Tablas, tam. fol. (62 cm.) (Toledo), 1647
Esta ficha, según Derleth, «es deliciosamente plausible, ya que la sección BL 430 de la Biblioteca está dedicada a las religiones primitivas y la letra B corresponde a un armario cerrado donde se guardan los libros que no pueden ser hojeados por cualquiera».
Por mi parte, puedo añadir que, en París, en la librería «La Mandragore», especializada en literatura fantástica, hay clavada en la pared una lista de libros raros muy solicitados. ¡En primer lugar figura el Necronomicon! Claro que también aquí se trata de una broma, obra en este caso de mi amigo François Béalu. Pero sería gracioso que estos Mitos de Cthulhu, que esta religión sabida falsa desde un principio, acabara por ser aceptada como cierta. No sería posible que los ocultistas –que, en general, y pese a su negativa, mantienen una postura predominantemente estética– empezaran a descubrir que hay en los Mitos más verdad de lo que parece. Tal vez algún ocultista engañado cite algún día en sus obras el Necronomicon. Acaso entonces sus discípulos y lectores crean al maestro y Cthulhu empiece a tener adoradores reales.
¡Si Lovecraft levantara la cabeza...! (Pero si Lovecraft levantara la cabeza, igual existía Cthulhu de verdad)”
Rafael Llopis
Como pueden ver es una de las varias pruebas irrefutables que tengo. De cualquier forma si quieren demostrar que si existe los reto a que den pruebas concisas y certeras no solamente porque ustedes lo crean, eso no es valido. En este mundo cualquier cosa que desees someter a un juicio lógico y racional debe tener sus correspondientes pruebas y argumentos validos, ya no estamos en la edad media para dar explicaciones a lo que uno no comprende por ignorancia usando cosas como la fe o creencias, por favor, vivimos en el siglo XXI, ya déjense de estupideces y boberías irracionales.
Atte. Iramdark
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