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.81.40.216.200 |
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Saludos congelados y ligeramente griposos:
Gracias a la generosidad de la televisión pública y a la casi olvidada magia del VHS, al fin tuve la oportunidad de visionar la única película que me faltaba del que fue mi director icono -el inigualable Álex de la Iglesia-, y que lleva el título de 800 BALAS (2002), quizás su obra más desconocida por la velocidad con la que abandonó las carteleras en su día.
¿De qué va? Pues a grandes rasgos: el escenario central es un pueblo del oeste construído en medio del desierto de Tabernas (Almería), donde se rodaron las legendarias obras del Spaguetti Western (Además de Conan el Bárbaro y alguna más). En ese poblado, absolutamente decadente y obsoleto, subsiste una pandilla de perdedores totalmente pasados de rosca que se ganan el pan y el vino (des)organizando espectáculos de indios y vaqueros para los escasos turistas que ocasionalmente pasan por allí. Este grupo de chiflados terminales se encuentra liderado por Sancho Gracia (el que dió cuerpo a ese mito erótico de nuestra infancia que fue Curro Jiménez), un auténtico stuntman profesional de la época dorada del cine del oeste venido a menos por la edad y los vicios, y atrapado en un torbellino de recuerdos y sueños del pasado. Tras muchas aventuras grotescas y demás peripecias, una gran compañía imobiliaria (encabezada por Carmen Maura y Eusebio Poncela) decide adquirir los terrenos donde se asienta el pueblo, con el fin de demolerlo y construir un parque temático moderno. Entonces los "especialistas" que trabajan en el lugar deciden meterse de lleno en sus papeles de duros cowboys (más por melancolía que por preservar su modo de subsistencia), y se atrincheran dentro del poblado, desde el que inician una batalla al más puro estilo del far-west contra los especuladores y las fuerzas del orden (lo cual, a pesar de lo absurdo y burlesco de la situación, nos hace pensar, por ejemplo, en casos similares ocurridos en astilleros españoles, lo cual le acaba confiriendo a todo el film el transfondo social serio que Álex de la Iglesia añade a todas sus obras)... Y ya no cuento más que no quiero chafaros la historia.
En resumidad cuentas: exelentes actores, personajes atractivos, escenarios formidables, humor a raudales, toneladas de balas, caballos al galope, pistoleros, indios, inmigrantes, turistas... y todo ello engarzado dentro de una trama bastante original y llena de posiblidades. Podemos decir que 800 BALAS cuenta con todos los ingredientes para haber sido quizás la mejor de las películas del ilustre donostiarra...
...Pero no lo es. Después visionarla, uno no puede evitar experimentar cierta sensación de rabia, pues disponiendo de todos los medios materiales, la película flaquea precisamente en lo más barato... que es al mismo tiempo lo más importante: construir una secuencia narrativa correcta. Y es que en ocasiones parece que estamos ante una cinta mutilada por las tijeras de la censura, ya que todo el film está plagado de bruscos saltos narrativos, lo cual hace que el clímax de la historia no llegue a ser efectivo, que se echen a perder las que podían ser las mejores secuencias, que la tensión se relaje, y que en más de una ocasión el espectador se sienta perdido y desorientado por los repentinos cambios de acción y situación.
Todo esto enlaza con otro gran error: el caos. Da la impresión que llegado cierto punto en la historia, todos los elementos que componen la parte visual y narrativa del film - actores, escenarios, ritmo y acción- se escapan totalmente del control del director, y se mezclan anárquicamente unos con otros, hasta lograr un batiburrillo ilógico en el que es dificil seguir el hilo principal. El desenlace se resuelve de un modo renqueante y urgente, con escenas entrecortadas en las que nunca sabemos con seguridad qué personajes se encuentran presentes y cuales ausentes, pues la película se torna en un vodevil donde cientos de extras entran y salen sin avisar, y sin motivo aparente.
¿Más comentarios? El humor es un elemento que nunca ha faltado en las obras anteriores del director, y esta vez no va a ser menos. El estilo 800 BALAS mucho difiere de la comedia negra más o menos sofisticada de La Comunidad o de El Crimen Ferpecto, y se acerca más al tono de su opera prima Acción Mutante, es decir, un tipo de comicidad heredera directa de la escuela de Pajares y Esteso, con tendencia acusada al chiste fácil de tetas y calzoncillos. El elemento siniestro prácticamente se encuentra ausente, y se ha jugado más con lo grotesco, lo esperpéntico y lo exagerado de los personajes. Si la función del humor es hacer reir, sin duda lo consigue, pero quizás en este caso haya abusado de la comedia baja más de lo que nos tiene acostumbrados.
En fin, que a nuestro amigo Álex le ha sucedido en este caso como a un cocinero inexperto que disponiendo de los mejores productos de la tierra, nunca llega a elaborar un plato en condiciones, pues los mezcla mal, o se pasa con el tiempo de cocción. El porqué de estos errores me parece por ahora incomprensible, ya que no estamos tratando con un padre primerizo, sino con uno tremendamente inteligente y astuto, y que con 800 BALAS ya había engendrado seis retoños cinematográficos, algunos de los cuales bastante notables e incluso revolucionarios.
En fin, como valoración final, le concedo el aprobado, básicamente por la actuación de Sancho Gracia, como un viejo soñador, y por la reflexión que se hace sobre temas sociales y sobre la magia del cine.
Vosotros tenéis la siguiente palabra.
Muchos balazos, de parte de "L"
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Esto... ¿he entendido bien?
¿RU, de Cádiz, estará en la cabalgata de Reyes Magos de Huelva?
Dime qué rey eres, así ya sé a quién le pediré caramelos. ¿También regalarás cómics?
"L"
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