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Hola de nuevo,
Estos últimos días han sido bastante moviditos. Ha habido dos actividades relacionadas con la cultura japonesa que, como es lógico, no deseaba perderme de ninguna manera, como así ha sido.
El viernes 14 de enero se celebró en el Ateneo de Madrid la decimosexta edición del Concurso de Oratoria en Japonés para españoles, organizada por la Asociación Cultural Hispano-Japonesa Tora. Se trata exactamente de eso, una competición en la los participantes tienen que soltar un breve discurso en japonés y gana el que lo haga mejor. El único requisito para participar es tener nacionalidad española, no hace falta siquiera haber estado en Japón. Cada participante debe hablar durante tres minutos sobre el tema que elija (en japonés, por supuesto) en presencia de un jurado compuesto por diversos representantes de la colonia japonesa en España, profesores y representantes de la Embajada. Lo peor, sin embargo, no es tener que soltar la parrafada ante un montón de personalidades importantes, incluido el mismísimo embajador nipón, en un auditorio lleno de gente hasta reventar... sino que luego el jurado formula algunas preguntas y el concursante tiene que responderlas, esta vez dependiendo únicamente de su propia habilidad con el idioma. Esta es la parte más crítica de la actuación, ya que las posibilidades de ganar que se hayan conseguido con un discurso impecable pueden esfumarse por completo si el participante no entiende las preguntas del jurado o no es capaz de contestarlas con un mínimo de fluidez.
En esta ocasión participaron dos conocidos míos de los foros de japonés, Kotodama y Tenchi,. Pese a ser dos verdaderos cracks de la lengua nipona, a ambos acabaron traicionándoles los nervios. Kotodama trató de contrarrestarlos gesticulando sin parar durante su discurso, mientras que Tenchi, apremiado por el escaso tiempo disponible, soltó su parrafada a cien por hora con un notorio temblor en su voz. Aún así la actuación de ambos fue más que digna, y de hecho Kotodama logró la segunda posición en su grupo (el de los que no han estado nunca en Japón). Todo hay que decirlo: la ganadora, una señora mayor que realizó un discurso muy poético, sereno y pausado, venció con todo merecimiento; se notaba que lo tenía preparado a la perfección y no se mostró nerviosa ni por un segundo. En el otro grupo, el de los que sí habían visitado alguna vez el país, la vencedora fue una chica que habló sobre la cultura gastronómica japonesa, qué platos le gustaban y todo eso. También lo hizo muy bien, aunque en este grupo la cosa estuvo más reñida, porque hubo otros dos participantes que bordaron sus charlas (uno de ellos con una voz impresionante, muy similar en sonido y entonación a la de un hablante nativo).
El premio para las dos vencedoras fue un billete de ida y vuelta a Japón, además del diploma y trofeo de rigor. Pero nadie se fue de vacío, todos los participanes tuvieron su diploma y su obsequio, y además la organización se estiró más que otros años y ofreció un buffet abierto a todos los concursantes y público, con jamón serrano del bueno, patatitas, queso, saladitos y refrescos para todos. Lo que motivó que más de 200 personas se apelotonaran en una sala pensada para no más de 30 como mucho, en busca de la ansiada loncha de jamón...
Pero, para aglomeraciones, las de la fiesta de Mochitsuki celebrada el domingo 16 en el recinto ferial de la Casa de Campo. Se trata de una festividad japonesa de año nuevo, en la que el acto principal consiste en batir el "mochi" (una pasta blanquecina hecha de arroz, de consistencia elástica, que forma parte de la elaboración de diversos dulces y platos tradicionales japoneses) por el procedimiento de arrearle mazazos en una especie de mortero gigante, al grito de "Yoisho! Yoisho!". Pero esta era sólo la excusa para reunirse, pasarlo bien durante tres horas y atiborrarse de sushi, tallarines y otras exquisiteces de la comida rápida nipona, además de disfrutar de una impresionante exhibición de karate, entre otras actividades.
El local donde se celebró la fiesta era bastante amplio, aunque menos que el de años anteriores. Pero la organización sin duda no contaba con que la asistencia iba a ser masiva, seguramente aquello superó todas las previsiones. Una cola interminable para entrar, y una increíble aglomeración de gente dentro del recinto (sobre todo frente a los puestos de comida y bebida), hasta el punto de que hubo un momento en el que se declaró el "aforo completo" y no se permitió entrar a más gente, dejando fuera, compuestos y sin mochi, a una multitud de personas que seguían haciendo cola pacientemente para acceder al recinto, y que se tuvieron que quedar con las ganas. Afortunadamente, yo sí pude entrar, y desde luego no desaproveché la ocasión para comer casi hasta reventar: caldo, sushi, tallarines fritos y pastelitos daifuku (bolas de mochi rellenas de pasta dulce de judías rojas)... ¡Delicioso!
Aquí tenéis unas fotitos del evento (no son de muy buena calidad, pero sirven para que os hagáis una idea de lo que llegó a ser aquello). Confío en que sean de vuestro agrado.
Los niños japoneses cantando un par de canciones tradicionales: http://img.photobucket.com/albums/v486/Katsuhito/Mochitsuki%202005/uta.jpg
La demostración de karate: http://img.photobucket.com/albums/v486/Katsuhito/Mochitsuki%202005/karate.jpg
Mis colegas foreños Kumon-s, Xenopus y Akebono, charlando distraídamente, ajenos a la presencia de la cámara: http://img.photobucket.com/albums/v486/Katsuhito/Mochitsuki%202005/kumon_xeno_ake.jpg
Espero con impaciencia la fiesta del año que viene, aunque eso sí, ojalá los organizadores sean más previsores y trasladen el acto a un local más amplio, para que pueda entrar toda la gente que quiera. Y es que el interés por lo japonés sigue aumentando en Madrid, a juzgar por la masiva asistencia a estas dos actividades...
Saludos,
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