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Bisexualidad
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| El Trobador
desde BCN
, Catalonia (Espáin)
-- Jueves, 1 de Enero de 2004 a las 16:44.
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En estos temas yo soy partidario de que cada uno siga la opción que tanto sus impulsos biológicos como su corazón le dicten. Lo que no me gusta tanto es que se plantee la diversidad de opciones sexuales como un nuevo y gratuito ideal, generalizable, digno de ser aplicado a todos.
La bisexualidad, en principio, no es imprescindible. Primero, porque la mayoría de las personas no sienten esa atracción por ambos sexos ni les ha interesado nunca. Segundo, porque no hay que confundir el juego y la transgresión con el amor, más profundo y complejo. Tercero, porque estar receptivo al amor no implica que ese amor se manifieste necesariamente a través de las relaciones sexuales (la amistad, por ejemplo). Y cuarto, porque para nuestra reproducción biológica necesitamos la dualidad hombre-mujer, y por eso la tendencia natural de atracción es ésa, aún admitiendo todas las excepciones absolutamente respetables que están fuera de dicha pauta mayoritaria.
La bisexualidad es una opción hoy muy valorada por algunas mujeres jóvenes, porque ven en ella una manera de encaminar sus desengaños amorosos, volcando sus sentimientos hacia las mujeres como ellas y no hacia los hombres a los que consideran insensibles y sexistas. Pero no nos engañemos: esto es consecuencia simplemente de una sociedad estúpida y materialista, estupidez además no atribuíble sólo a los hombres.
No hay que confundir amistad con bisexualidad. La mujer puede contemplar dicha posibilidad con mejores ojos que los hombres porque suele dar más importancia al aspecto emocional de una relación que al físico, tal como en los hombres ocurre al revés. Pero entonces ya no hablamos de bisexualidad, sino de refugio emocional en las personas del propio sexo, en el resto de mujeres. En cambio, al hombre le cuesta asimilar más la bisexualidad y también la simple homosexualidad porque su concepción de la pareja, que engloba necesariamente lo físico, es más reacia a entender una relación erótica y aún de simple atractivo corporal con una persona del mismo sexo.
Sin embargo, está claro que a la mujer también le costaría asimilar una relación física con otras mujeres, si tal cosa se le planteara. Pero sencillamente es que no tiende a interpretar las relaciones de esa manera.
Una chica que habla de lo maravilloso de las relaciones libres, de abrirse más al amor con personas del propio sexo, se lo pensaría mejor si una lesbiana le sugiriera tener relaciones sexuales, físicas, como parte de esa comprensión.
El amor puedes sentirlo por cualquiera: amigos, esposa, pareja, hijos. La sexualidad es, ante todo, impulso biológico. No es otra cosa que la tendencia atraccional de cada individuo, su orientación predominante. Sea del tipo heterosexual, homosexual o bisexual.
Por ello no hay que pensar que la bisexualidad es sinónimo de un carácter más amoroso ni tolerante. Es atracción natural, biológica, por gente de ambos sexos. Igual que la homosexualidad es atracción natural SÓLO por personas del mismo sexo, y la heterosexualidad es atracción natural SÓLO por personas del otro.
Los verdaderos bisexuales sienten atracción física por personas de los dos sexos. En cambio, a la mayoría de homosexuales auténticos les parece antinatural (para ellos mismos, claro) tener relaciones heterosexuales, y a estos últimos les parece antinatural tener relaciones homosexuales. Es muy lógico.
Son simples impulsos biológicos, que canalizan los sentimientos pero no los definen.
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