Leyendas de Daron, la partida de rol
Leyendas de Daron, la partida de rol archivo 30.
Ultimo mensaje guardado el 23 de Octubre de 2004
 

ciudadano dreamers 6790 "Las alpargatas son como la política: Da lo mismo la izquierda que la derecha"
Xian_Pu desde La Torre de Cristal , contemplando el mundo..que vertigo! -- Sabado, 23 de Octubre de 2004 a las 13:39.
80.37.81.6 |
Wolas!

Altariël se levantará de su sueño con las energías repuestas pero bastante intranquila. ¿por qué venían ahora a ella esos sueños?
Si Keldron necesita descansar ella vigilará esta vez su sueño y si no, pues intentará ayudar en el campamento lo que se pueda. Si la queda algo de tiempo libre, se pondrá a intentar memorizar nuevos hechizos, para practicarlos más tarde o a entrenar con el báculo y la daga. No creía que la paz durase mucho. Pero todas las cosas las hará algo distraida, aunque sin causar ningún daño o catastrofe, simplemente algo ausente pensando en su sueño.


Draug: SPOILER

Pos eso besos a todos!
ciudadano dreamers 3087 "5 de cada 10 personas... son la mitad"
Rodead Sirventes desde hijoshima , Japon -- Sabado, 23 de Octubre de 2004 a las 09:35.
80.26.56.209 |
Rodead se queda mirando al hombre-pantera y le dice:
-Me alegra q te gustara el ultimo combate, pero este no es momento para un enfrentamiento por muy amistoso que sea.
Una amiga muy querida ha muerto e incluso la muerte de esos orcos me afecta. Asi que sera mejor posponer la revancha para otro momento en el que las nuevas sean mas alegres. En estos momentos siento una gran pena en mi corazon y te decepcionaria como contrincante.
el cruzado forastero
darky the new age desde osornoland , shile(en really...chile) -- Viernes, 22 de Octubre de 2004 a las 22:00.
216.155.92.216 | 216.155.92.216.DSL.surnet.cl
holaaa! que alguien me guie porfis.....saben...me gustaría jugar daron con ustedes pero no se como lo tengo que hacer para poder hacerme un personaje.....y jugar....aydenme... que alguien me mande un mail y me explique que se tiene que hacer.....gracias
"el apocalipsis es ahora....y tu lo estas viviendo"-magnuz hellyos-
foros/particulares:Akasha2
ciudadano dreamers 2062 Re: Grupo de Turin: Después de la lucha...
Sanscrit -- Jueves, 21 de Octubre de 2004 a las 17:05.
80.32.55.149 |
La semielfa sonrió, había sido un combate muy interesante...

No consideraba que hubiese perdido ante Sikanda, al fin y al cabo la pelea no iba con ella. Lo que sí pensaba era que la próxima vez que la viese, la otra pelirroja no iba a salir tan bienparada. Y no tendría que ver con ella, era esa humana... Sabrina, era una mujer poderosa. El problema era que tenía corazón.

-Yo, sin embargo -se dijo la semielfa en un tono bastante bajo, aunque no lo suficiente como para que el resto no pudiese oirla- ...no tengo corazón. Y eso me hace más fuerte.

Algo en el tono de la pelirroja delataba que no estaba del todo de acuerdo con sus propias palabras...

La supuesta Akasha se levantó del suelo con facilidad y avanzó hacia donde se encontraban los demás, dejando de andar al situarse al lado de Delith, miró a Draug y, en un tono claramente despectivo, dijo:

-Elfo estúpido, has recibido daño sin que fuese necesario. Menudo héroe estás hecho...

Se acercó más a Sabrina, la miró de reojo y añadió, mientras se relamía los labios, saboreando la sangre que aun había en ellos...:

-Tu amiguita sabe muy bien, algo ácida, eso sí... Y tú, querida ¿Eres igual de sabrosa?


(Ahora esperaré a que me contesten si quieren y luego me echaré una siesta para descansar y recuperar la magia que pueda haber perdido)

Pues eso, no sé ni qué he puesto, pero al menos he escrito! xD

Besos.
foros/particulares:Akasha
ciudadano dreamers 2062 "Come mie*da! 500.000 millones de moscas no pueden estar equivocadas."
Sanscrit -- Jueves, 21 de Octubre de 2004 a las 16:44.
80.32.55.149 |
En 20 minutos pongo mi acción!

Perdón por la tardanza! ^^UUUU
foros/particulares:Yo South Park
ciudadano dreamers 137 Re: "¨Qæä lä hàs hächë àl Täclàdë?"
Draug desde Malagópolis , con problemas para colgar la continuación ¬¬U -- Martes, 19 de Octubre de 2004 a las 20:53.
217.11.110.48 |
sisi, y ahora... qué? xD

Si ayer no hubiese tenido problemas con el foro y hoy no hubiese estado la conexión a Internet fastidiada hasta hace un rato, debería haber un grito donde digo que los que están en Milkûr tienen la segunda parte del turno libre a su disposición. ;P Pero ya lo digo ahora, para dejar las cosas claras.

Así que ya se sabe: ¡a poner acciones como locos!
rol/juegos_propios:Dhis2
ciudadano dreamers 3705 "¨Qæä lä hàs hächë àl Täclàdë?"
Bodhisattva -- Martes, 19 de Octubre de 2004 a las 20:25.
80.34.217.215 |
sisi, y ahora... qué? xD
foros:Mr Dreamy personal
ciudadano dreamers 137 Turno libre en Milkûr (y 5): Sueños y guardias
Draug desde Malagópolis , con problemas para colgar la continuación ¬¬U -- Martes, 19 de Octubre de 2004 a las 00:38.
217.11.110.48 |
Altariël se recostó un poco, sintiendo cómo el sueño le obligaba a cerrar los ojos. A su lado, Keldorn aún atendía a algunos de los goblinoides heridos, que parecían agradecidos por la ayuda del Templario y de la elfa. Ambos habían decidido seguir a la intemperie, dejando que los heridos descansaran en las tiendas. Y a Altariël la idea de dormir en una tienda de campaña hecha por orcos no le parecía muy agradable, a pesar de que estos orcos no eran, ni por asomo, los que se esperaba encontrar.
A pesar del movimiento y de la gran cantidad de ruido a su alrededor, Altariël consiguió dormirse tranquilamente mientras su compañero Templario se quedaba observando, atento a cualquier cosa que pudiese ocurrir. No estaba seguro de que aquella victoria tan ajustada, y en la que tanto la suerte como su habilidad habían jugado un papel importante, fuese el final de las hostilidades. Debían llegar a esa capital orca, Raeg. Y aún así, ¿habría pasado el peligro? ¿Y qué sería de sus compañeros, los que la tal Lacerta se había llevado? Tal vez pensaba demasiado.

Una pequeña figura se aproximó a donde estaba Keldorn. El Templario reconoció al mediano, cargando con su gran mochila y sus múltiples papeles. A veces se tenía que parar porque uno de los papeles se caía. Cuando se agachaba, más papeles iban directos al suelo, dando lugar a una escena demasiado cómica. Los goblinoides no podían aguantar la risa y Youngwood se mostró muy molesto. Una vez se aseguró de tener todo, llegó hasta donde estaba Keldorn. Veía al Templario con una gran sonrisa, evitando reírse tal y como hicieron antes los goblinoides.
- No sé qué le encuentra de gracioso, señor – dijo de mala manera el mediano -. Si se pierden estos papeles, toda esta expedición habría sido en vano. Ahora necesito dormir…
Sin mediar más palabra, pasó por el lado de Keldorn, esquivando a la elfa durmiente, y se metió en una de las tiendas, para luego salir de allí al instante, murmurando algo. Keldorn supuso que el mediano no encontraría agradable tener como compañero de tienda a un orco…
Uno de los papeles de Youngwood cayó al suelo, cerca de Keldorn. El Templario vio que el mediano no se había percatado del papel perdido, así que lo cogió, pensando dárselo después. Y vio que estaba totalmente en blanco. Recordando las palabras del mediano, suspiró, como compadeciéndose de Youngwood, y siguió montando guardia.

Observó de reojo que Altariël parecía inquieta en su sueño. Se quedó mirándola unos segundos. Incluso dormida no podía evitar quedarse intrigado, a la vez que maravillado, ante la Elfa de la Luz. ¿Tan diferentes podían llegar a ser los elfos de Eldör de sus parientes sarianos, tanto como para producirle esa fascinación?
“¿Qué estará soñando?”, pensó el Templario.
foros:Mr Dreamy personal
ciudadano dreamers 137 Turno libre en Milkûr (4): La confesión de Sasuke
Draug desde Malagópolis , con problemas para colgar la continuación ¬¬U -- Lunes, 18 de Octubre de 2004 a las 23:55.
217.11.110.48 |
Sasuke siguió caminando y se encontró a Rodead. Caminó apresuradamente hacia él. El ninja se dio la vuelta y le saludó.
- ¿Necesitas algo, Sasuke?
Con rostro serio, Sasuke asintió, y comenzó a hablar:
- Bien, he podido observar que sois un ninja como yo lo fui y maldigo el día en que me convertí en un asesino... Digo esto por lo siguiente…
“ Yo nací en Gietsu, capital del Imperio Oriental, en el seno de una familia de comerciantes de jarrones que ellos mismos preparaban. Las cosas comenzaron a ir mal cuando un grupo de ninjas pertenecientes al clan Kusanagi decidieron comenzar a aprovecharse de mi familia gracias a sus habilidades ninjas. Empezaron a amenazarnos con que, si no nos daban la mayoría de beneficios que ganábamos con la venta de jarrones, nos asesinaría a todos. En aquella época tenía yo 6 años, por lo cual podéis deducir perfectamente que tuve una infancia difícil.
Rodead escuchaba con atención a Sasuke. No sabía que fuese a mostrar tanta confianza con él, pero mejor era escucharle… Tal vez pudiera ayudarle en lo que fuese y tal vez descubriera así algo sobre esa tal Hoja Asesina.
- Años después, descubrí por accidente que mi padre trabajaba por las noches de asesino para esa panda de sabandijas. Esto lo descubrieron esos perros carroñeros, por lo que me vi obligado yo también a ser un asesino.
“ Hartos de manchar nuestras manos de sangre y de ser tratados como a gusanos, decidimos mi padre y yo rebelarnos contra esos viles Kusanagi matando primero a su asqueroso líder. Pero en el intento, a mí padre lo atraparon y me dieron a elegir: que muriéramos los dos o que a cambio de mi libertad matara a mi padre. Obviamente, elegí la segunda opción.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Sasuke antes de proseguir: - Deshonrado por lo que había hecho, decidí irme de Gietsu para volver algún día con tal de que para entonces fuera más fuerte y pudiese liberar a mi familia. Antes de partir, mi madre me dio una reliquia familiar, esta katana que podéis ver – alzó la Hoja Asesina para mostrársela mejor a Rodead -, la cual perteneció a un antepasado mío llamado Miyamoto Satoshi, un excelente espadachín. Desde entonces vagué por las tierras de Salk para convertirme en el guerrero más poderoso de todos los tiempos, ahora convertido en un guerrero sin líder, en una especie de ronin...
“ Por desgracia, una noche fui asaltado por sorpresa por una panda de orcos, los cuales, tras una terrible paliza, me quitaron mi preciada reliquia. Desde entonces la busco y bueno, el resto de la historia ya la sabéis. Ahora mi propósito es volver a Gietsu cuanto antes, pero prefiero quedarme con este grupo un tiempo más con tal de volver a encontrar a ese tal Draug, para ver si él pudiera ayudarme. ¿Vos podríais ayudarme?

Rodead le miró a los ojos durante unos segundos y luego miró la espada de Sasuke. Suspiró y finalmente respondió al ronin:
- Me halaga que confíes en mí, Sasuke. Al contarme esa historia demuestras que valoras nuestra amistad y eso lo tengo en cuenta. Me parece que tendremos que dar buenos modales a esa panda de asesinos. Aun así, tu comportamiento en aquellos tiempos deja mucho que desear: primero uniéndote a esa banda de asesinos y cometer asesinatos, ya sean justificados o no, y segundo el hecho de aquel acto en que dejaste la vida de tu padre a merced de aquellos canallas para salvar la tuya. Pero también he de decirte que gracias a eso estas hoy aquí, así que dejare ese asunto.
“ Sabes que mi sentido de la justicia me obliga a tomar represalias contra aquellos que la violan, así que te prestaré mi ayuda.

Sasuke se mostró muy agradecido con la comprensión de Rodead. Pero de pronto volvió a tener la misma sensación de que alguien se acercaba. Y alguien familiar, por así decirlo.
Zinkoord se aproximó a ambos y le comentó a Sasuke la casualidad de haberlo encontrado junto a Rodead. El félido sacó su katana y apuntó a Rodead con ella, diciendo mientras sonreía:
- ¿La revancha?
foros:Mr Dreamy personal
ciudadano dreamers 137 Turno libre en Milkûr (3): Más cosas
Draug desde Malagópolis , con problemas para colgar la continuación ¬¬U -- Lunes, 18 de Octubre de 2004 a las 23:20.
217.11.110.48 |
Sasuke vio que aún era de noche. Pero debían haber pasado al menos dos horas desde que cayera inconsciente. Todo parecía aún un poco revuelto, todavía con varios de los cadáveres de los lagartos tirados en el suelo, desangrados y desmembrados. El enorme lagarto, plantado en medio del improvisado campo de batalla sin que nadie pudiera quitarlo de ese lugar, aún seguía inerte. Era el signo más visible de la victoria de aquella noche.
Varios milkûreanos estaban enterrando a sus compañeros y también a los orcos sarianos. Podían ser muy diferentes, pero a pesar de ello se seguían tratando como iguales, por mucho que los orcos sarianos resultaran odiosos. Se acercó un poco al lugar de entierro, mientras oía a algunos de los goblins milkûreanos recitar lo que debían ser oraciones para el descanso de las almas de los caídos en combate. Pudo ver entre los pequeños montículos que ocultaban los cuerpos de los fallecidos, una gruesa cruz de madera con un cartel donde se leían un nombre y dos números: Hata Desta, 3260 dGG – 3290 dGG.
No conocía muy bien a aquella tal Hata, ni tan siquiera cuando se quedó en la carabela donde estaba él. Sólo la oía quejarse, ir de un lado a otro sin hacer nada y tumbarse para tratar de calmarse, aunque eso no impedía que luego volviese a levantarse y seguir con sus quejas. Poco hablaba con los demás y casi siempre estaba con Fëadraug, pero estaba claro que el elfo era quien, por así decirlo, la obligaba a escucharle y a entablar conversación. Del propio druida elfo oyó hablar de Hata en los tiempos anteriores a la Batalla de Ghidnaar y, comparándola con la actual, pensó que para los que ya la conocían debía haberse vuelto una mujer insoportable.
A pesar de todo eso, Sasuke mostró sus respetos a Hata, porque por muchos defectos que pudiese haber tenido en vida, había sido una compañera y no merecía menos que nadie. Hincando la rodilla delante de la tumba de Hata, dijo casi en un susurro:
- Lamento la muerte de esta guerrera. No pongo en duda que en el pasado fue una valerosa espadachina. Que el Espíritu del Fuego la ayude a encontrar el camino al reino de los cielos.
También mostró sus respetos a las improvisadas tumbas de algunos de los goblinoides caídos. Esto último parecía hacerlo casi por cumplir, más que porque realmente quisiera hacerlo.
Alguien se acercó a donde estaba Sasuke. El joven oriental se volvió para ver quién era.
- Ah, eres tú, hombre-pantera – dijo Sasuke mientras se levantaba.
- Tengo un nombre, y es Zinkoord – respondió algo molesto el félido -. Mostrando tus respetos a la fallecida.
- Sí, así es… Y espero que ninguno de vosotros pensara en quedarse con las pertenencias de esta noble guerrera, porque eso lo consideraría como un acto cometido por un vil perro carroñero. Espero que haya sido enterrada con sus pertenencias, si es que tenéis un mínimo de dignidad.
- Tranquilo, tranquilo… está enterrada con sus cosas, tú no te preocupes por ello. Por cierto… hmm… No, nada, mejor déjalo.
- ¿Qué ocurre?
- No te preocupes… es algo personal entre cierta persona y yo… y que trataremos en cuento le encuentre.

Sasuke no entendía nada, pero casi mejor así. Dejando a Zinkoord irse por su cuenta, Sasuke se puso a caminar por el campamento. Los goblinoides le saludaban como a uno más, mientras Sasuke se quedó observando a los orcos heridos. Se sorprendió al ver a Nathan ayudando en las curas a lo que debía ser el doctor o algo así de aquellos guerreros de piel verde, un hobgoblin no muy musculoso que también parecía entender algo de común, pues él y Nathan hablaban sobre las heridas de los guerreros.
También estaban ayudando con las heridas Altariël y Keldorn. La elfa parecía agotada y Keldorn insistía en que se echara un rato. El Templario le aseguraba a su compañera que la vigilaría, que toda la acción de aquella noche le había quitado el sueño. Altariël sonrió, agradeciendo a Keldorn su preocupación por ella.
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ciudadano dreamers 137 Turno libre en Milkûr (2): Una noche larga
Draug desde un prado en la isla Turin , Sabrina me está curando ^^ (que no se entere Jade) -- Lunes, 18 de Octubre de 2004 a las 22:44.
217.11.110.48 |
Sasuke despertó. Sintió como si hubiese estado durmiendo durante varios días. Se miró el lugar donde debía tener sus heridas, y sólo veía vendas y algunas pequeñas cicatrices.
Miró a su alrededor, advirtiendo que estaba en el interior de una tienda que parecía haber sido levantada con prisas. No sabía si sería muy seguro seguir allí dentro.
Buscó sus armas y vio, junto a su ninja-tô y su katana, una nueva espada, otra katana. El ronin la reconoció al instante y la observó durante varios segundos, maravillado por lo trabajada que estaba aquella arma. Era como si le hubiese hipnotizado, como si para él sólo existiese aquella espada.
- La Hoja… Asesina… - murmuraba -. La he… recuperado…
Alguien entró en la tienda. Sasuke se sobresaltó y cogió firmemente la Hoja Asesina. Rodead alzó las manos en gesto amistoso.
- Tranquilo, tranquilo – decía el ninja -. Vaya, parece que te has levantado con muchas ganas.
- Sois vos, Rodead – dijo lentamente Sasuke -. Parece que al final he sobrevivido.
- Si no te llega a encontrar Karras, estarías muerto, seguro. Y como ves, ahí tienes la katana que querías.
- ¿Qué queréis decir con…?
- Sasuke… ¿qué es lo que pasa con esa espada? ¿Qué tiene de especial?
El ronin se volvió a un lado y se puso de pie, sin mirar a la cara a Rodead. El ninja suspiró y salió de la tienda, diciéndole a Sasuke que si quería hablar con alguno de los demás, los encontraría fuera. Tras unos segundos de duda, Sasuke se fue de la tienda también, aún en silencio.

:::

Altariël se acercó a Zinkoord, aún preocupada por lo que había pasado en el combate anterior. Recordó cómo su rayo había alcanzado a Zinkoord, y parecía haberle afectado bastante. Cuando estuvo delante del hombre-pantera, comenzó a disculparse:
- Oye, Zinkoord… perdona por mi mala puntería. Déjame ver los daños…
- ¿Herido? No, no mucho, sólo un poco... Cansado. Y no creo que fuera cuestión de puntería. Supongo que la oscuridad y el metal...Pero ese conjuro de oscuridad es bastante bueno. Deberías enseñarme a usarlo.
La elfa sonrió y le prometió al félido que así lo haría, pero que ése no era el mejor momento. Le comentó al hombre-pantera que iba a ayudar a Keldorn a curar a los heridos en la batalla y después se iría a acostar, para descansar tanto física como mentalmente.

Zinkoord se puso a mirar a su alrededor. Vio que Boddhisatva iba de un lado para otro del campamento, sin saber qué hacer. No, no era a quien buscaba…
Luego se quedó mirando hacia una de las tiendas y vio que Sasuke salía de ella y se dirigía hacia las tumbas. Seguramente él también iría a mostrar sus respetos a la fallecida. No, tampoco lo buscaba a él.
- ¿Dónde se ha metido? – murmuraba el félido.
foros:Mr Dreamy personal
ciudadano dreamers 137 Turno libre en Milkûr (1): "Adiós, Hata"
Draug desde un prado en la isla Turin , Sabrina me está curando ^^ (que no se entere Jade) -- Lunes, 18 de Octubre de 2004 a las 21:46.
217.11.110.48 |
Keldorn ayudó a Karras a preparar la tumba de Hata. Al igual que muchos de sus compañeros, pensaba que la difunta debía ser enterrada con su equipo… excepto tal vez el dinero.
- No creo que debamos enterrar el dinero -, comenzó a decir Zinkoord -. Sus armas forman parte de ella, pero no su dinero. Nunca sabemos cuando puede hacer falta. Cojamos el dinero y enterremos lo demás.
Los demás no discutían la idea. La verdad es que el dinero era lo que menos les importaba ahora. Podría ser útil en un futuro, pero… ¿en qué futuro? No lo sabían, ni tan siquiera tenían claro qué iba a ocurrir con el asunto del Ente, ahora que Fëadraug había desaparecido.

La ceremonia del entierro de Hata fue bastante corta y discreta, pero a la par emotiva. Todos despidieron a la ladrona, antiguamente juglar, incluso aquellos que la conocían nada más que desde el incidente de la Morada de las Quimeras. Pero se podía decir que ninguno de ellos la conociera de verdad. Tal vez Rodead y Nathan eran quienes la conocían mejor, pero no más allá de una compañera de aventuras… y tampoco es que aquella joven estuviese mucho tiempo con ellos, pero la respetaban profundamente, en esos momentos no importaba cuánto la conocieran.
Keldorn rezó por el alma de Hata mientras Karras y Nathan tapaban el agujero donde habían depositado a Hata, ahora envuelta con lo único que tenían a mano: la lona de una de las tiendas de los orcos. Estaba así envuelta, junto con sus posesiones, excepto las pequeñas bolsas de dinero que solía llevar en el cinto que le habían cogido antes del entierro.

Varios de los aventureros dieron su último adiós a Hata y se fueron alejando, bien para descansar o bien para ayudar en el campamento. Keldorn se arrodilló delante de la tumba de Hata y se quedó rezando unos instantes más delante de ésta. Altariël estuvo con él todo el tiempo. La Elfa de Luz se puso también de rodillas y tras mirar de reojo a Keldorn, rezó también por el descanso del alma de Hata, aunque ella lo hacía en élfico.
Keldorn la escuchaba orar en aquel idioma, pero sentía como si la forma en que la hablara fuera más melódica que la de cualquier elfo sariano. Una voz dulce pronunciaba aquellas palabras con una sonoridad casi musical, como un canto espiritual dedicado, en ese caso, a la memoria de una persona difunta. El Templario no podía ocultar su sorpresa mientras rezaba. Su cara de admiración hizo que Altariël, al terminar de rezar, tuviera que ocultar su sonrisa ante el asombro de su compañero.
Ambos se levantaron y volvieron con los demás. A su alrededor, varios goblinoides también enterraban a sus compañeros caídos en combate.
videojuegos:Zero
ciudadano dreamers 137 Re: "Padre, abandono Nerv"
Draug desde un prado en la isla Turin , Sabrina me está curando ^^ (que no se entere Jade) -- Domingo, 17 de Octubre de 2004 a las 01:04.
217.11.110.48 |
perdón, he estado algo desaparecía ^_^
Si no pasa nada, Deed... ^^

Mu chula la continuación, Draug!! en serio, me ha encantado :)
Muchísimas gracias. Aunque me asalta una duda: ¿has leído la parte paranoica? ¿Estás diciéndolo tras haber leído también la parte paranoica?
Entonces... ¡debo ser un p*t* genio! xDDDDD

Y ahora que la releo... me está recordando a algo... hmmm... creo que tengo unas inspiraciones de lo más raras. xD

Bueno, bueno... el lunes la primera parte del turno libre con reescritura de la última parte que puse para la gente de Milkûr (por eso del entierro de Hata, lo que Sasuke dice ante la tumba de ésta y que ya DarkBartu ha escrito...).

¡Ta luego!
foros/particulares:daron2
ciudadano dreamers 205 "Padre, abandono Nerv"
Deedlit, la elfa mutante desde Reino de Corazones , Darkness -- Domingo, 17 de Octubre de 2004 a las 00:21.
213.96.202.60 |
Holaaa!!
perdón, he estado algo desaparecía ^_^
Mu chula la continuación, Draug!! en serio, me ha encantado :)
A ver si me curro una buena acción, en cuanto pueda la subo (he estado algo ausente, tengo que ponerme al día en mucas cosas... u_uU)
ciudadano dreamers 6790 "Bill Maxwell, FBI"
Altariel desde La Torre de Cristal , contemplando el mundo..que vertigo! -- Viernes, 15 de Octubre de 2004 a las 14:16.
80.37.81.6 |
Ahhh se me olvidaba, respecto a las armas y equipamiento de Hata, pues Altariël es partidaria de que se entierre con ella, pero tampoco le ve ningún problema a que alguién se quede con él mientras que no sea para venderlo. Pasa un poco de esas cosas, no le parecen demasiado importantes en contraposición a la perdida de un compañero (mu elfica ella...todo muy a lo espiritual y pasando de lo material...amos que prefiere que se entierre pero que no se mete)
videojuegos:Dan Hibiki
ciudadano dreamers 137 Re: Jarllll
Draug desde las afuera de Theyrdan , no sé qué hago aquí, debe ser uno de mis sueños... -- Viernes, 15 de Octubre de 2004 a las 00:34.
217.11.110.48 |
Bueno, menuda paranoia mental, y ademas de las largas.

Pues da gracias a que no la hice más larga (la verdad es que la iba a alargar muuuchooo más... )

Bueno, me paso para deciros que si el lunes va todo bien, pondré la primera parte del turno libre del grupo de Milkûr. Así que un poco de paciencia, plis. ^^U

¡Ta luego!

PD: Sí, lo sé, en Turin hay poco movimiento. Pero ya habrá, ya habrá.
rol:Keldorn
ciudadano dreamers 6710 Jarllll
Doctor Jack Lecter desde Barnacity , Reino de Dick -- Sabado, 9 de Octubre de 2004 a las 00:01.
80.39.157.166 |
Bueno, menuda paranoia mental, y ademas de las largas. A lo que vamos:

Keldorn ayuda a preparar la tumba de Hata y es partidario de que se la entierre con todo su equipo. Con respecto al dinero, no es partidario de quedarselo pero no se opondra si el resto del grupo se lo quiere quedar, el no cogera nada. Una vez enterrada rezara unos instantes delante de la tumba. Tambien ayudara a curar a los heridos. La excitación de la batalla le ha quitado el sueño, por eso montara guardia mientras Altriël duerme.

Pues esta es mi acción. Venga, ta luego
videojuegos:Zero
ciudadano dreamers 137 Re: "La filosofía es la falta de sentido muy bien expresada"
Draug -- Viernes, 8 de Octubre de 2004 a las 21:31.
217.11.110.48 |
Jodox, menos mal que no me tengo que leer estos tochacos O_O

Pues reza para que la gente de tu grupo no tenga a nadie con sueños paranoicos...
Hmm... Espera... si todos se reúnen al final... ¡todos a comerse el tocho paranoico que toque en su momento!

La próxima vez seré menos paranoico y más... esto... ¿normal?
ciudadano dreamers 7747 "La filosofía es la falta de sentido muy bien expresada"
McBartu desde Gaïa , mi mazmorra oskura y desastrada -- Viernes, 8 de Octubre de 2004 a las 11:24.
81.202.13.192 |
     Jodox, menos mal que no me tengo que leer estos tochacos O_O
ciudadano dreamers 137 "Pequeño" texto paranoico: la visión de Fëadraug (y 2)
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 17:22.
217.11.110.48 |
Hmm... La luz mejor envuelve, no rodea... fallo mío... Y espero que Deed no me mate por poner una escena de la partida de Fhera. ^^U

De nuevo hubo una luz blanca alrededor del elfo. Cuando esta luz se disipó volvió a encontrarse en el mar infinito, con su pie apoyado en la diminuta isla. Se apartó de ella y se quedó mirando a su alrededor. Observaba las cientos, o tal vez miles, de islas de aquel mar sin fin. Y otras tantas que iban posándose sobre esta gran masa de agua.
- ¿Qué significa esto? – preguntó Fëadraug, como si esperara que alguien le respondiera.
Volvió a mirar en todas direcciones. Deseaba que pronto alguien se le apareciera. Esperaba una respuesta a su pregunta, el desconcierto se adueñaba de él ante todo aquel sinsentido. ¿Por qué todas esas imágenes de Zentra? ¿Por qué tuvo que presenciar la muerte de otra persona que conocía Sabrina?
Una figura cubierta con una túnica blanca, con la capucha echada hacia delante, se materializó justo enfrente del elfo, levitando a pocos centímetros del agua. Fëadraug se echó hacia atrás al ver a aquel personaje personarse de forma tan repentina. Draug se quedo mirando al extraño. Un examen más detallado le hacía ver que aquella forma no tenía pies… ni se veían manos bajo las largas mangas de la túnica. Dudaba incluso de que aquel ser tuviese cara. Era como ver una túnica embrujada, un fantasma vestido de blanco que flotaba en el aire.
- Has encontrado la respuesta a una de tus dudas, joven mortal…
La voz, tranquila y omnipotente a la vez, parecía venir de todos lados. Fëadraug miró la túnica que flotaba ahora a sólo un par de metros de él. Seguía sin poder ver qué había bajo la capucha. ¿Realmente no había nada?
- ¿La respuesta… a una de mis dudas?
Parecía como si la túnica asintiera. Esto resultó ser bastante confuso para el elfo, que se volvió para mirar la pequeña porción de tierra que había pisado antes y le había hecho tener aquella visión de Zentra. Comprendiendo las palabras que había escuchado, se giró para hablar de nuevo a la túnica flotante:
- ¿Qué es este lugar?
De nuevo la voz habló: - El Mar del Recuerdo… el lugar donde los recuerdos de todos los mundos, de todos los Universos, quedan guardados, un lugar entre mundos y Universos, invisible y lejano para casi todos. Y cada una de esas diminutas islas corresponde a un recuerdo de un mundo.
- Un lugar muy extraño… - murmuró el elfo.
- No esperamos que comprendas este lugar, mortal. Además, no es la primera vez que estás aquí… pero tú nunca te percataste de ello, nunca viste el Mar del Recuerdo tal y como es.
La túnica alzó la manga sin brazo en su interior y señalaba el horizonte. Draug parecía entender que todas aquellas visiones que había tenido no eran más que recuerdos de Zentra, hechos acontecidos en el mundo de Sabrina que habían quedado convertidos en las islas del mar infinito lleno de recuerdos de todos los mundos.

- ¿Pero ahora qué hago yo aquí? No creo que ver la muerte de la compañera de Sabrina sea la razón por la que estoy en este sitio.
- Todas las “cerraduras” de los mundos en peligro han pasado por aquí. Para que observen este lugar y las terribles consecuencias de los actos del Ente…
- No entiendo…
- Puedes ver que en esta zona todo es un mar infinito salpicado de pequeñas islas que simbolizan los recuerdos de cada mundo, de cada Universo… pero éstos son los recuerdos de mundos y Universos que aún existen.
- ¿Qué quiere decir?
Todo comenzó a moverse, o al menos eso le pareció a Fëadraug. Las islas se iban desplazando a gran velocidad a su alrededor… ¿o eran él y aquella túnica vacía los que se movían a gran velocidad?

Llegó un momento en que todo se detuvo. No parecía haber nada distinto para Draug… excepto cuando miró lo que había tras él, con el rostro desencajado por el horror de lo que veía… o mejor dicho, de lo que no veía.
No había nada, absolutamente nada. No se veía nada… Era algo indescriptible, imposible de explicar con palabras. Simplemente, no había nada allá donde mirara.
- Ése es el resultado de los actos del Ente – habló de nuevo la voz -. La desaparición de un mundo no es sólo la destrucción de su plano físico… destruye todo plano de existencia de un mundo y borra sus recuerdos, dejando nada en su lugar. Y eso puede acarrear terribles consecuencias para el Universo al que pertenecía ese mundo ya olvidado.
- ¿Olvidado? – Fëadraug se volvió hacia la túnica -. Eso quiere decir que no están guardados todos los recuerdos de todos los Universos…
- Si un mundo es devorado por el Ente, desaparece para siempre y ni en el Mar del Recuerdo quedará vestigio de su existencia.
- Eso explicaría por qué no estaría dentro del “todo” de este lugar… realmente están todos los recuerdos… que existen.
La túnica asintió y se acercó más al druida. El elfo observó que dentro de la capucha empezaron a brillar dos pequeños círculos azules.
- La existencia de un Universo peligra si el Ente consume sus mundos… pero también peligra la existencia del Mar del Recuerdo, joven mortal. La nada que reemplaza esos recuerdos consume el Mar del Recuerdo muy lentamente. Pero ahora esos huecos vacíos se hacen más y más numerosos mientras el Ente gana más poder con cada mundo consumido. Si esta nada sigue extendiéndose, la memoria de todos los Universos, todas las realidades, todo ello quedará aniquilado.
La voz se detuvo, mientras de nuevo todo se movía, alejándose de la nada… Fëadraug miraba a aquella túnica flotante con bastante desconcierto. Estaba diciendo demasiadas cosas, y tardaba bastante en asimilar la información que le proporcionaba esa voz. Pero sentía que comprendía todo aquello, aunque le costase.
- Todas las “cerraduras” fallaron en su momento – prosiguió de pronto la voz, cuando de nuevo el movimiento se detuvo -. Todas cometieron el mismo error que les costó la destrucción de su mundo… y algunas sentenciaron definitivamente su Universo.
- ¿Fallaron? Pero… ¿qué ocurrió?
- Su falta de humildad… Sus ansias de ser héroes en su propia tierra, de salvar a su mundo del Ente… Eso los condujo hasta su destrucción y la de su mundo.
- Pero yo no trato de hacerme el héroe. ¿Qué tiene que ver…?
- Todos dijeron lo mismo que tú, mortal – le interrumpió la voz -. Todos decían que no caerían en la tentación de salvar el mundo ellos solos y ahora ya nadie los recuerda… sus islas han desaparecido del Mar del Recuerdo y han sido sustituidas… por la nada – esto último lo dijo con especial énfasis.
- Entonces puede pensar que yo voy a ser otro y que cualquier advertencia suya sería en vano…
- Al contrario… te hemos estado observando todo este tiempo… tú aún puedes salvar tu mundo.
- ¿Cómo? ¿Cómo puedo…?
- Lo descubrirás tú mismo, joven mortal… No dejes que la arrogancia y el falso heroísmo se apoderen de tu alma. Ése es un comienzo… No dejes que esos sentimientos lleven a tu mundo y, tal vez, a tu Universo a la destrucción. Pero piensa también que de tu victoria depende también una parte del Mar del Recuerdo… y de todos los demás Universos.
- Pero…
La túnica desapareció y Fëadraug observó que se él se elevaba más y más y sobre el Mar del Recuerdo. Las islas, diminutas de por sí, no eran más que pequeños puntos a la altura donde estaba. Pasaba al lado de varios recuerdos, de otras pequeñas porciones de tierra que caían lentamente hacia el Mar del Recuerdo. Entonces sintió un fuerte tirón hacia atrás.

:::

Cerró los ojos durante unos instantes y cuando volvió a abrirlos, veía a Sabrina cerca de él, con sus manos sobre el hombro herido. El elfo vio cómo la maga utilizaba sus propios hechizos para hacer que la herida cicatrizase rápidamente.
- Vaya, te has despertado – dijo Sabrina -. Deberías seguir durmiendo. Esto me facilitará un poco la curación y así descansarás para mañana. Y dudo mucho que Garou vaya volver durante unos días. No me gusta el aspecto que tiene Xavier.
- Sabrina… yo… he visto… he sentido… los recuerdos…
- ¿Ves? Ya estás delirando… Duérmete, que es lo que necesitas ahora, dormir.
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ciudadano dreamers 137 "Pequeño" texto paranoico: la visión de Fëadraug (1)
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 17:15.
217.11.110.48 |
Olvidé poner las comillas en "pequeño", en el grito anterior... porque es un texto bien largo...

La oscuridad envolvía al elfo silvano. Fëadraug miraba a todos lados mientras la oscuridad dejaba paso a una luz azul que abarcó todo su campo de visión. Mirara hacia donde mirara, todo estaba cubierto por aquella luz.
El cielo se dibujaba sobre él, como si algún pintor misterioso e invisible comenzara a crearlo. Un mar infinito, salpicado de minúsculas islas, se extendía bajo sus pies. Fëadraug descubrió que sus pies tocaban la superficie del agua, pero él no se hundía. Caminaba sobre el agua como si ésta fuera un suelo cristalino, y tras los primeros pasos, ante la visión de sólo agua y aquellas ridículas porciones de tierra firme, se sintió desorientado.
No sabía que significaba aquello, estaba totalmente perdido y sin saber qué hacer. Miro hacia arriba y se sorprendió cuando observó que más de esas islas pequeñas caían del cielo y se posaban lentamente sobre el mar. Fëadraug no entendía nada, aquello era demasiado absurdo... ¿Qué estaba ocurriendo en aquel lugar? ¿Acaso era otro de sus extraños sueños?
Su curiosidad le llevó finalmente a dirigirse hacia una de las islas. Era de un tamaño realmente pequeño, suficiente como para que dos personas estuviesen de pie en ella, pero con dificultades. Cuando su pie más adelantado pisó sobre ella, una luz blanca lo rodeó.

Todo había desaparecido. El blanco más puro que podía imaginar estaba envolviéndolo. Ahora sí que estaba totalmente perdido… o eso parecía.
Apareció de la nada un elfo de nariz grande y aguileña, marcados pectorales y medio calvo. Aquel personaje portaba una imponente espada, con una trabajada empuñadura de la que sobresalía una brillante esmeralda, destacando entre las otras piedras que decoraban la empuñadura. Había alzado la espada y estaba hablando con alguien.
Fëadraug observó a la persona que conversaba con el elfo de aspecto decrépito. Era un elfo de apariencia mucho más joven apoyado sobre una silla, un elfo que había visto varias veces… aquel elfo que salía en sus extraños sueños, el tal Faraguel del que hablaba Sabrina. Parecía bastante magullado y de su costado salían unos finos regueros de sangre.
Haciéndose a la idea de que una vez más era un simple espectador astral de algún suceso de Zentra, el druida observó que estaban hablando, pero no entendía nada, todo era un murmullo para él. Tampoco podía leerles los labios, todo era demasiado confuso…
La habitación donde estaban aquellos dos elfos iba definiéndose poco a poco e incluso Draug vio que había una tercera persona, una elfa de largos cabellos rubios que le recordó bastante a Altariël. La elfa estaba levantándose, con la mano sobre la nariz, que estaba sangrando con abundancia.
Pronto la atención de Draug volvió a estar en Faraguel y el elfo medio calvo, que había atacado al elfo con su espada. Pero vio que Faraguel le había esquivado y golpeó al otro elfo con la silla sobre la que se apoyaba. Faraguel parecía sentir un gran dolor y cayó al suelo, cerca de la puerta de la habitación. El otro elfo, muy confiado, fue a darle el golpe de gracia, pero la elfa rubia había sacado un puñal de su bota y se lo había clavado al elfo decrépito, que se desplomó debido a aquel fatal ataque. La elfa dejó caer el puñal y ayudó a Faraguel a levantarse y éste cogió la espada y el cinturón del cuerpo del otro elfo. Entonces oyó lo primero que pudo entender de toda la escena:
- Ya eres rey otra vez. –dijo la elfa.
Faraguel le había devuelto la sonrisa y le comentó que debían irse. Iba a decir algo más, pero alguien más entró en la habitación con un grito de “¡¡A tu espalda!!”.
La sorpresa de Fëadraug fue máxima: era Akasha. Pero le faltaba una pierna… ¿era ésa la Akasha del mundo de Sabrina? Y si le faltaba una pierna, ¿por qué Sabrina insistía que la semielfa pelirroja que encontraron es la de su mundo? “Tal vez se quedara coja después de la desaparición de Sabrina”, pensó el druida. Pero comenzó a tener dudas…
Lo siguiente que pasó fue muy rápido: la Akasha de Zentra había apartado bruscamente a Faraguel y le había salvado de una muerte segura. El elfo medio calvo aún estaba vivo y había cogido el puñal de la elfa rubia para acuchillar a Faraguel por la espalda, pero fue Akasha la que había recibido aquella fatal puñalada. El elfo decrépito buscaba con la vista a Faraguel, pero su cabeza fue cercenada por la espada que él mismo había empuñado momentos antes. El cuerpo decapitado se mantenía firme, como desafiando a Faraguel, hasta que el elfo lo atravesó e hizo que finalmente cayera al suelo.
Rápidamente, Faraguel se dirigió hacia la elfa y Akasha. La moribunda semielfa estaba realmente en las últimas. Fëadraug no pudo evitar sentir pena y se acercó hacia donde estaban los tres, aunque ellos no sabían que alguien los observaba, aunque fuese un simple cuerpo astral.
- Akasha –dijo Faraguel, con lágrimas en sus ojos castaños, mirando el rostro de la semielfa apoyado en el regazo de la elfa rubia -, me has salvado la vida…
- Bah, no sabéis hacer nada sin mi… - dijo Akasha en un susurro, esbozando una leve sonrisa.
- Resiste, semielfa… - dijo la elfa.
Faraguel apretó la mano de la semielfa y siguió hablando, con voz triste: - Akasha, ahora todo irá bien. Yo… yo ya soy rey. Convocaré a los ejércitos y venceremos… lo celebraremos todos muy pronto.
- Jamás me perdería una juerga… - entonces Akasha abrió débilmente los ojos - y sé que ella tampoco se la perdería…
Faraguel parecía extrañado ante esta última frase. Incluso también confundió a Draug… ¿A quién se refería con “ella”? ¿Tal vez fuese… Sabrina? ¿O era otra persona?
La semielfa volvió a cerrar los ojos con un suspiro, e inclinó débilmente la cabeza.
- Estoy bien, Farel, estoy bien… no siento dolor… - entonces una lágrima asomó entre sus cerrados párpados - Akso, por fin nos encontramos, hermano…
Y Akasha, la Akasha de aquel mundo, expiró.
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ciudadano dreamers 137 Grupo de Turin: Después de la lucha...
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 17:12.
217.11.110.48 |
Delith aún no sabía cómo podía explicarse lo que había pasado. La extraña Sikanda estaba obsesionada con matar a Sabrina y a la maga de Zentra le habían salido dos alas en la espalda como quien no quiere la cosa. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué Sikanda decía que Sabrina era uno de los objetivos de “su misión”? ¿Y qué misión era exactamente aquella? Demasiadas preguntas, demasiadas…
- Ocúpate de Akasha… yo me encargo de Xavier y Draug.
La elfa se volvió hacia Sabrina cuando la oyó hablar. La maga ayudaba a Xavier a caminar. El chico se quejaba bastante, y era normal: estaba lleno de moratones, resultado de los golpes que Garou había recibido. Ni tan siquiera el licántropo había podido con Sikanda…

Buscó con la mirada a la semielfa pelirroja. Estaba tumbada en el suelo, muy tranquila ella. Ya ignoraba el hecho de que Sabrina estuviese continuamente llamándola Akasha. ¿Tal vez estaba ya tan harta que decidía no hacer caso? Delith prefirió no pensar en quién era realmente la semielfa cuando de nuevo la duda la asaltaba. Demasiadas emociones habían tenido ese día y no creía que una pregunta como aquella, que parecía tan fácil como difícil de responder, fuese lo mejor para relajarse.

Luego se fijó en Fëadraug, que estaba tumbado en el suelo, ahora cerca de Xan Lei. La misteriosa joven dormía como si nada hubiese ocurrido. En cierto modo, cualquiera podía envidiarla por tener un sueño tan profundo…
El elfo había conseguido a duras penas curar su brazo izquierdo, pero el esfuerzo hizo que se durmiera del cansancio. Delith sólo esperaba que aquel sueño reparador ayudara al elfo a recuperarse del todo. Aún seguía recordando que tenían que protegerle y evitar que las fuerzas del Ente se lo llevasen. Y que Draug estuviese débil sería una ventaja para sus enemigos, por mucho que ellos lo protegieran.

- No te agotes mucho, Sabrina – aconsejó la elfa -. Vamos a tener bastante trabajo.
- Yo nunca me agoto – respondió Sabrina tajantemente, y se fue junto a Xavier a donde estaba Fëadraug.
Otra vez volvía a ser la Sabrina que conocieron en la Morada de las Quimeras. Ahora esta actitud era un tanto forzada debido a la impresión del encuentro con Sikanda, pero definitivamente, pensó Delith, volvía a ser ella, la que había venido por accidente a Daron, mientras Satoshi estaría en aquellos momentos con los compañeros de la maga…

:::

Al abrir los ojos, Fëadraug vio a Sabrina junto a él, con sus manos sobre el hombro herido. El elfo miró cómo la maga utilizaba sus propios hechizos para que la herida cicatrizase rápidamente.
- Vaya, te has despertado – dijo Sabrina -. Deberías seguir durmiendo. Esto me facilitará un poco la curación y así descansarás para mañana. Y dudo mucho que Garou vaya volver durante unos días. No me gusta el aspecto que tiene Xavier.
- Sabrina… yo… he visto… he sentido… los recuerdos…
- ¿Ves? Ya estás delirando… Duérmete, que es lo que necesitas ahora, dormir.

:::

Bueno, y hasta aquí lo que es la continuación de verdad... Al igual que con el grupo de Milkûr, aquí también habrá turno libre...

Y ahora viene, como bonus, un pequeño texto paranoico... Ojalá no os derrita los sesos con él.
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ciudadano dreamers 137 Grupo de Turin: Sikanda (y 4)
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 17:05.
217.11.110.48 |
Un destello de luz blanca, de una pureza sin igual, hizo que se tapara la cara repentinamente. Oyó cómo alguien caía al suelo, a unos metros de ella. Cuando notaba que la luz iba desapareciendo, Delith miró hacia donde debía estar Sikanda. Pero la extraña mujer no se encontraba allí.
En su lugar, una Sabrina de rostro serio, rodeada de un halo misterioso, tal vez divino, avanzaba lentamente. Delith observó las dos alas, de un blanco puro, que ahora sobresalían de su espalda. La elfa sentía el bienestar alrededor de Sabrina, que la estaba liberando del miedo.
Delith miró a su lado y observó cómo Fëadraug abría lentamente los ojos y miraba lo que pasaba. Tratando de levantarse un poco, por mucho que su hombro derecho y su brazo izquierdo le quisieran obligar por medio del dolor a quedarse tumbado, Draug se sorprendió al ver el cambio de Sabrina, un cambio radical e inesperado de su naturaleza.
- ¿Un… ángel…? – murmuraba Draug.
Hasta la semielfa pelirroja, que estaba incorporándose a duras penas, se quedó unos segundos mirando extrañada a Sabrina. Xavier, sin embargo, aún seguía lloriqueando a escasos centímetros de la semielfa.

Sikanda, que era quien había caído a unos metros de Delith y Sabrina, se levantó y observó con curiosidad a Sabrina.
- Vaya, vaya… así que la enviada de Elmideen se ha visto obligada a enseñar su auténtico poder – decía tranquilamente la pelirroja -. Pero por eso no te librarás de la muerte, Sabrina.
- Sikanda… - dijo Sabrina, con una mezcla de miedo e indignación -. Me estás obligando a hacer algo que no quiero…
- Pues si no quieres hacerlo, deja que te mate y acabemos con esto.
- No… vete de aquí y déjanos en paz.
- ¿Irme? – preguntó Sikanda -. Disculpa, pero tengo una misión… y tú eres uno de mis objetivos.
De la mano libre de Sikanda salió una bola de fuego que se dirigió hacia Sabrina. La maga extendió las alas de su espalda, saltó y el impulso de las alas hizo que se elevara un par de metros, esquivando la bola de fuego a tiempo. Sabrina cayó en picado sobre Sikanda, golpeándola en el pecho con ambos pies y derribándola. Sikanda se levantó y con la mano libre comenzó a golpear a Sabrina. Su combinación de puñetazos culminó con un cabezazo. Sabrina, a pesar del golpe en la cabeza, consiguió mantener el equilibrio. No quería luchar contra Sikanda, no quería seguir usando aquel poder… pero debía hacerlo por el bien de sus compañeros, de esas personas que ni tan siquiera eran de su mundo, pero a las que sentía que debía proteger. Aunque ella sabía que Sikanda podría matarla, Sikanda era demasiado poderosa…
La pelirroja se lanzó sobre Sabrina para clavarle la daga curva en el corazón, pero instintivamente la maga se hizo a un lado y golpeó por detrás a su rival. Sikanda se volvió y agarró de la pierna a Sabrina con una sola mano. Tiró a Sabrina al suelo y volvió a preparar la daga cuando sintió un fuerte golpe en la espalda que la dejó también a ella en el suelo. Sabrina, viendo que Sikanda caía, se levantó rápidamente y vio quién había derribado a Sikanda.
- ¿Delith? – preguntó sorprendida Sabrina.
La elfa se limitó a asentir y observaba por el rabillo del ojo a Sikanda levantarse. Delith sostuvo con fuerza la cimitarra y se puso una vez más entre Sabrina y Sikanda. La extraña pelirroja se sacudió las ropas y guardó la daga. Con los brazos cruzados, observó a Delith en su nuevo intento de proteger a Sabrina.
- Eres un poco pesada, elfita – dijo Sikanda -. Demasiado insistente… Pero ¿podrás estar siempre entre Sabrina y yo, chica?
- Mientras pueda, estaré entre ambas – contestó Delith -. Y ya te ha dicho Sabrina que te vayas.
- Conmovedor… “mientras pueda, estaré entre ambas” – Sikanda soltó una pequeña risa y prosiguió -: Bueno, Sabri, una vez más te vas a salir con la tuya… ya sé que el escudo de Adamina no sirve en este mundo – con esto, Sabrina recordó el cabezazo de Sikanda -. Por ahora es suficiente para mí. Te puedo matar en cualquier otro momento. Y no pienses que siempre tendrás a tus guardaespaldas para salvarte el pellejo. ¡Hasta la vista!
Sikanda se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la oscuridad lejos de la hoguera. Fue como si la negrura de la noche engullera a la extraña, pues se desvaneció casi al instante.
Sabrina se arrodilló y las alas de su espalda desaparecieron. Unas plumas blancas cayeron lentamente sobre la hierba, cerca de la maga. Sabrina cogió una de aquellas plumas, la sostuvo en la mano durante unos segundos y cerró el puño con fuerza. Observó su mano cerrada sobre la pluma y bajó la cabeza.
- No quería hacerlo…
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ciudadano dreamers 137 Grupo de Turin: Sikanda (3)
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 17:00.
217.11.110.48 |
Pero la semielfa no respondió y se lanzó al ataque. Sikanda alzó otra vez su daga, pero esta vez no era para lanzarla, sino para defenderse frente a la semielfa pelirroja. Delith aprovechó la distracción de la semielfa para adelantarse y agarrar a Sikanda del brazo que portaba la daga. Casi al mismo tiempo, la semielfa pelirroja se echó encima de Sikanda, derribándolas a ella y a Delith con un fuerte placaje.
En el suelo, Sikanda trataba de levantarse, pero sintió que algo se clavaba en su cuello. Notaba cómo dos pequeños objetos puntiagudos le trataban de atravesar la yugular. Sikanda se levantó de pronto, tirando a la semielfa pelirroja al suelo y con la boca llena de su sangre.
Sikanda no hizo caso a las dos pequeñas heridas del cuello que aún sangraban. Éstas se cerraron solas, en un proceso que duro apenas un segundo. Era demasiado increíble, demasiado irreal para que estuviese ocurriendo.
Queriendo terminar con lo que había venido a hacer, lanzó su daga una vez más directamente al pecho de Sabrina. Pero por tercera vez consecutiva, no llegó a alcanzar a su objetivo. Y por segunda vez, Fëadraug había bloqueado la daga usando su propio cuerpo.
Aunque agotado y malherido, el druida había conseguido alzarse a tiempo y la daga se clavó en su brazo izquierdo. Fëadraug se arrancó la daga del brazo y cayó al suelo inconsciente, ante los incrédulos y asustados ojos de Sabrina.

Observando con desprecio al elfo mientras éste caía, Sikanda miró a Sabrina con una sonrisa sádica y se fue acercando lentamente hacia ella. La semielfa pelirroja volvió a por Sikanda. Cogió la guadaña que cargaba a la espalda y la sostuvo con fuerza entre sus manos. Se deslizó rápidamente hacia delante y alzando la guadaña, descargó un fuerte golpe. Por desgracia, todo este ímpetu no sirvió para nada.
Era como si Sikanda tuviese un sexto sentido. Saltó hacia atrás, incluso por encima de la semielfa, y se situó detrás de su nueva rival. La semielfa se giró a tiempo para encarar a Sikanda. Sin suficiente espacio para poder dar un tajo, la pelirroja golpeó con la vara de la guadaña a Sikanda en la cara.
“¡No es invencible!”, pensaba para sí la semielfa.
Sikanda rápidamente cogió con ambas manos la vara de la guadaña y la empujó de tal forma que devolviera el golpe a la semielfa, tumbándola. Aunque tratara de levantarse, Sikanda le dio un pisotón en el abdomen y avanzó hacia Sabrina, ahora con paso más rápido. La semielfa, por muy cabezota que pudiera ponerse, tardó más de lo que debía en recuperarse del pisotón.

Delith no entendía lo que ocurría, seguía sin comprender qué clase de criatura era aquella. Incluso había derrotado a Garou sin problemas. ¿Qué iba a hacer ella frente a Sikanda? Miró de reojo a Sabrina, que se estaba arrodillando lentamente y ponía sus manos sobre el inconsciente elfo, tratando de moverlo, como si eso fuese a despertar a Draug. El fino oído de la elfa le permitió saber que Sabrina murmuraba algo. “No quiero hacerlo”, escuchaba Delith. ¿Qué no quería hacer Sabrina?
No había tiempo para pensar en ello. Sikanda estaba a un par de metros de ambas y la elfa se apresuró a ponerse entre la extraña y Sabrina. Alzando su cimitarra, Delith estaba aún dispuesta a proteger a Sabrina… aunque no fuese rival para Sikanda, aunque pudiera resultar gravemente herida o incluso morir… Delith no iba a rendirse.
La extraña Sikanda extendió una mano y la daga volvió a ella, volando a gran velocidad desde el suelo hasta la mano de su dueña. Sujetó el arma con firmeza y luego miró con desprecio a Delith.
- ¡Aparta! ¡Contigo no tengo nada! – exclamó Sikanda, echando a Delith a un lado.
La elfa trastabilló y cayó al suelo, soltando la cimitarra. Fue a incorporarse y esta vez tenía pensado utilizar un hechizo contra Sikanda. No sabía si resultaría, pero debía intentarlo.
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ciudadano dreamers 137 Grupo de Turin: Sikanda (2)
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 16:56.
217.11.110.48 |
Delith miró a Sikanda y observó a Garou abalanzarse sobre ella. Sikanda apartó al hombre-lobo sin dificultades y le lanzó lo que parecía ser una bola de fuego. El licántropo cayó al suelo debido al impacto de la bola, pero no parecía herido. Confiado, el licántropo atacó de nuevo y otra vez fue derribado sin problemas. Pero la testarudez de Garou era patente y volvió a atacar. Sikanda se deslizó hacia un lado y corrió a por la daga, sólo para que Garou volviese a ponerse en su camino.

La elfa cogió la cimitarra y se levantó. Entonces se fijó en Xenirr. La mujer-lince observaba la escena y no intervenía, una mera espectadora de los acontecimientos. Delith comprendió que aquella félida, efectivamente, no era una amenaza para ellos… pero tampoco iba a ayudarles en ningún momento. La mujer-lince se dio cuenta de que estaba siendo observada. Miró a Delith y una luz grisácea la envolvió. Xenirr desapareció delante de los ojos de la elfa.

Mientras tanto, Garou seguía insistiendo en luchar contra Sikanda. La mujer pelirroja conseguía eludir todos los ataques del hombre-lobo mientras ella también intentaba darle algún que otro golpe. Lo que en un principio parecía un combate ganado para Sikanda se convirtió en una lucha igualada. Garou era veloz y fuerte, y aquella inusitada resistencia mágica le estaba dando cierta ventaja sobre los hechizos de la extraña. Pero Sikanda no parecía agotarse, luchaba casi sin esforzarse. No podía decirse lo mismo de Garou, que por muy poderoso que fuese, sí comenzaba a verse afectado por el cansancio de lo que había ocurrido todo ese día.
Sikanda de nuevo trató de ir a por su daga, pero un puñetazo directo de Garou la echó hacia atrás. Sikanda fue a levantarse cuando vio una hilera de fuego venir desde los árboles. Sikanda se apartó por poco, y de pronto notó un par de punzadas en la espalda…

Garou no fue tan rápido para poder apartarse a tiempo, pero el misterioso fuego apenas sí le quemó las puntas de algunos de sus pelos. Pero la línea de fuego continuaba hacia Delith, Draug y Sabrina.
- Es… es un Fulgor… - decía Fëadraug, tratando de apartarse de la trayectoria de la línea de fuego.
Demasiado tarde para el elfo. Parte del efecto de las llamaradas les alcanzó, dejando su túnica parcialmente destrozada por las llamas, dejando ver la cota de mallas plateada entre los restos quemados de la túnica. El druida se echó rápidamente al suelo junto a Sabrina, que aún seguía empeñada en ayudarle con la herida y, ahora también, con las pequeñas quemaduras. Delith se acercó a ayudar cuando vio que Sabrina se quedó mirando a la nada con miedo, temblando. La maga se incorporó lentamente y Delith se volvió para ver qué aterraba a Sabrina.
Ella ya se imaginaba qué era, y también sintió que el temor la invadía al ver a Sikanda finalmente con la daga en su mano y a un malherido Xavier tirado en el suelo, jadeando y lloriqueando. La pelirroja se sacó un shuriken que tenía clavo en la espalda y lo tiró al suelo, y lo mismo hizo con otra estrella ninja, también clavada en la espalda.
- El lobo ahora es un chiquillo – le dijo Sikanda a Delith y Sabrina -. Y el elfo no está en condiciones. Así que terminemos con esto, Sabrina.
Sikanda alzó de nuevo la daga, pero estaba vez no tuvo oportunidad de lanzarla, puesto que una oscura figura salió de entre los árboles y la agarró. Sikanda se liberó de la presa y se dio la vuelta. Allí estaba la semielfa pelirroja, de vuelta a donde estaban los demás, y con ganas de luchar en serio.
- ¿A… Akasha? – dijo la incrédula Sabrina -. No hagas tonterías… no… por favor…
- Akasha, ¿eh? Vaya nombrecito – murmuró Sikanda y miró a la semielfa, para decirle con tono burlón -: ¿No se suponía que te ibas por ahí y dejabas a esta gente abandonada? ¿Es que tienes miedo de la oscuridad y quieres volver con ellos?
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ciudadano dreamers 137 Grupo de Turin: Sikanda (1)
Draug -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 16:45.
217.11.110.48 |
- Estaría bien que me presentases a los amigos que has hecho en este mundo, pero mira, pasaré de eso, porque quiero comprobar si aquí funciona el escudo de Adamina. Y como el orejotas no me ha dejado a la primera... tendré que volver a intentarlo – y con esto, Sikanda alzó la daga, cogiéndola por la punta, todavía con aquella sonrisa sádica.

La recién llegada no le daba ninguna buena vibración a la elfa, que la contemplaba con una mezcla de temor y respeto. La expresión de sus ojos, la forma de moverse, incluso su atuendo... toda ella hacía que Delith sintiese cómo un escalofrío recorría su espina dorsal. Pero su temor se convirtió en desconcierto cuando se fijó en Sabrina. La maga, habitualmente tan borde y tan ególatra, ahora se encontraba encogida, con el rostro desencajado por el pánico y con ya algunos regueros de sudor recorriendo su cara. Aquello la desconcertó... ¿qué clase de criatura podría aterrar tanto a una maga como aquella?
Delith no lo sabía. Sólo sabía una cosa: tal vez Sabrina no fuera su mejor amiga, pero era su compañera. La maga los había estado ayudando pese a que aquél no era ni su mundo ni su guerra, y ya era hora de ir devolviéndole el favor.
La elfa se adelantó entonces y se colocó justo enfrente de Sabrina, cimitarra alzada y expresión desafiante.
- Atrévete a lanzar esa daga.
Sikanda mostró una sonrisa confiada. Jugueteó un poco con la daga, intimidando a la elfa con su simple mirada. Delith se echó un poco hacia atrás y estaba muy pegada a Sabrina. Parecía que el miedo de Sabrina fuese contagioso, pero Delith trató de mantenerse firme, agarrando con fuerza la empuñadura de la cimitarra.
Todos allí estaban confusos, sin saber qué hacer, mientras aquella mujer estaba jugando con ellos y con su paciencia. Sabrina estaba a punto de desplomarse sobre Delith de los nervios, Fëadraug sentía cómo el miedo comenzaba a recorrer su cuerpo. Incluso Garou estaba inquieto, algo muy raro en el licántropo. Sólo Xenirr parecía no preocuparse… o puede que no sólo ella estuviese más tranquila.
-Vaya, vaya...una reunión de antiguos alumnos, ¿no? - dijo en tono despectivo la semielfa, mientras miraba inquisitivamente a Sikanda.
La semielfa comenzó a andar lentamente hasta acercarse a Garou, luego miró al esto de los presentes y comenzó a reírse a carcajadas:
- Tendríais que veros - la mujer intentaba contener la risa- En serio, esto es demasiado para mí. De tan patéticos que sois me dais hasta pena.
La pelirroja dejó de hablar por unos instantes para coger aire, se recogió el pelo y siguió hablando:
- Joder, si esto fuese una obra de teatro, tendría el peor guión que he visto en siglos, en serio... esto es tan predecible... tan triste que dan ganas de llorar.
Dicho esto, comenzó a caminar mientras el resto, excepto Xenirr y Sikanda, la miraban confundidos. Aunque en el rostro de Garou se pudo vislumbrar una sonrisa, como si esperara una reacción así… pero también parecía decepcionado. ¿Quizá hubiese quedado mejor que él protagonizara la escena de poner en ridículo a todos y no la semielfa?
- Bueno, que os vaya bien y si algún día decidís escribir un libro sobre esto ¡buscaos un negro! - dijo la semielfa mientras caminaba hacia los árboles más cercanos y desapareció entre ellos.
Segundos de silencio pasaron, con la confusión reinando en el ambiente. Sikanda seguía sonriendo, como si no hubiese pasado nada.
- ¿Por dónde nos habíamos quedado? – preguntó Sikanda con sorna -. Oh, ya…
Y lanzó la daga, apuntando directamente hacia Delith, con intención de atravesarla para alcanzar a Sabrina, su auténtico objetivo.
En el mismo instante que oyó el silbido de la daga cortando el aire, Garou notó que algo corría a su derecha e iba colocándose, más o menos, por detrás de él… y de Sikanda. El licántropo se imaginó que iba a pasar.

La daga volaba velozmente hacia Delith. La escena duró apenas dos segundos, pero para la elfa y, sobre todo, para Sabrina, había parecido toda una eternidad. Delith había movido rápidamente su cimitarra, de forma casi instintiva, pero no escuchó el sonido del choque de metales. Creyendo que había fallado, en su mente pudo ver escenas de su propia vida, desde su niñez hasta lo acontecido en los últimos días. Por desgracia, entre esas escenas estaban las que más habían marcado a la elfa, las más trágicas. Delith soltó la cimitarra y cayó de rodillas. Cerró los puños, tirando de la hierba que había bajo ellos, y la elfa trataba de reprimir las lágrimas.

- ¡¡Draaauggg…!!

El grito de Sabrina hizo que Delith alzara la vista. Entonces se dio cuenta de lo que había pasado. Y de que la maga estaba a salvo por el momento.
Fëadraug estaba justo delante de ella, con la mano izquierda sobre su hombro derecho. Sacó un objeto del hombro y lo tiró al suelo. Delith observó el cuchillo curvo de Sikanda caer sobre la hierba, manchado con la sangre del druida.
Fëadraug se mantenía en pie, sintiendo que la herida le dolía, le quemaba. Pero ahí estaba, resistiéndolo y desafiando a Sikanda con la mirada. Sabrina se movía lentamente, aún presa del miedo, intentando ver el estado de la herida del elfo. Pero el druida no se la dejaba ver.
foros/particulares:Akasha
ciudadano dreamers 2062 Re: "No puedooor!"
Sanscrit -- Jueves, 7 de Octubre de 2004 a las 00:00.