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A mí sí me ha gustao, pero es que estaba esperando al final.
Ehh... Oye, ¿qué harás para solucionar el tema de tus piernas? Es que se supone que ante todo eres un tío ágil. ¿Contactarás con Stranger y volverás como el nuevo y mejorado Cybercreeper con hoja de sierra flexible al cuello? (Y misiles en la chepa, no lo olvidemos) El trailer de 300 me da tanta alegría como recelo. Es una pasada, pero temo hacerme ilusiones sobre la película. ¿Y si parecen estatuas como en Sin city? Quiero decir, por ejemplo, que la escena en que arrojan a los persas por el barranco parecía una turba de cuerpos con cámara al hombro en plan soldado Ryan, y aquí se limitan a mostrarlo desde lejos, como en El Señor de los Ladrillos. ¿Cómo? Ah, vale, que la culpa es mía... |
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Jack Ryder
desde La torre Arkham
-- Lunes, 23 de Octubre de 2006 a las 14:30.
La reconstrucción había comenzado.
Arkham Asylum pronto volvería a estar operativo. Una donación "anónima" había ayudado a dar el empujoncito necesario para que las obras comenzasen cuanto antes. Nadie sabía dónde estaba el Creeperillas. Incluso había logrado escapar al control de Jack. Quizás las heridas de su batalla contra Aton habían sido más graves de lo que parecían. Y considerando que parecían mortales, eso era decir mucho. El juicio de Tetch comenzaría pronto. Cuando la policía registró su casa encontraron pruebas más que de sobra para acusarle de todos los atentados de los últimos meses. El hecho de que Tetch no hubiese negado ninguno de los cargos no hacía sino reforzar la opinión que cualquier ciudadano de Villajoyosa (y potencial jurado) pudiera tener de él. Aún así, esta mascarada no parecía haber engañado al alcalde. Pero, por suerte, aún iba terriblemente desencaminado. El Creeperillas, primera cabeza de turco que tanto Jack como Aton habían tenido en común, había desaparecido de las pantallas; pero Maníaco aún seguía bajo sospecha. Y se estaba defendiendo con tanto estilo... ... mientras siguiera siendo así, el alcalde seguiría centrando sus sospechas sobre sus propios "hermanos de Contest". Y no investigaría sobre él. La guerra acababa de comenzar. Finalmente los dos bandos se habían definido. El Saint-Saens se había convertido no sólo en sede secreta de la oposición, sino también en un inesperado plató para la filmación de su primera reunión. Y posiblemente de todas las que aún estaban por venir. Se había destruido una organización secreta, y se habían reconstruído como dos. Ambas bajo la siempre vigilante mirada de un señor del crimen en las sombras. Con una sonrisa maquinadora, Jack Ryder caminó hacia la ventana y contempló la corrupta ciudad bajo el tamiz de una lluvia incesante. Sus próximos pasos ya estaban previstos. Le estaba empezando a gustar este juego. |
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The Creeperillas
desde Arkham
, Mi caasaaaa...
-- Lunes, 23 de Octubre de 2006 a las 13:43.
A mí sí me ha gustao, pero es que estaba esperando al final. Así que LA CULPA ES TUYA!
En cuanto al trailer de 300, mola, desde luego; se ve que se ha puesto de moda utilizar comics de Miller como storyboards directamente. Así que LA CULPA ES TUYA!! ¿Así que ya estamos en guerra? Desde luego me despisto un fin de semana y la que me montáis... Menos mal que he vuelto para liar algo más las cosas... |
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¡EH! ¿A nadie le ha gustado El odio empieza por uno mismo? ¿O es que nadie lo ha leído?
¿A que mola el trailer de 300? |
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Bueno, pues aquí va un relato del Contest war. Está más o menos entrelazado con lo que Worbitt ha contado hasta ahora, pero va más o menos a su aire. Que disfrutéis.
GTA VILLAJOYOSA STORIES LA LETRA CON SANGRE ENTRA El guiñol de la pantalla empezó a hablar: -Hola, Ángel. Estás aquí para jugar a un juego. Durante años, has vendido drogas provocando dolor y sufrimiento a otras personas justificándote con el libre albedrío. No soporto a la gente que no aprecia la vida, Ángel. Ahora llevas una máscara mortal que aplastará tu cabeza si no utilizas la llave. Te daré una pista de dónde está(brevísima imagen radiográfica de un estómago). Tienes un minuto. Sonó un clic. Maníaco abrió una cajita metálica, miró el bisturí que había dentro y sonrió. -¿Qué coño me habrán dado? Media hora después... El hombre de la silla tendría unos cincuenta y cinco años y estaba desnudo. Le habían pegado los antebrazos, la espalda, los muslos y el escroto al asiento con Loctite. Había un gotero conectado a su antebrazo izquierdo y un interruptor en la misma mano. Y un tipo joven, pálido y melenudo que le sonreía vestido sólo con un pantalón negro y botas. Los músculos de roquero de Maníaco estaban cubiertos de finas cicatrices. -Hola, Puzzle. Me encanta tu trabajo. -El nombre Puzzle es una creación de la prensa... –sonó una bofetada. -¿Te he dicho que me importe? ¡¡A CALLAR, VIEJO PELLEJO!! –vociferó de repente. -¿Qué... qué le has hecho a Amanda? -¿La puta del disfraz rojo? Intentó clavarme otra jeringuilla de lo mismo y se la devolví. Siguió un silencio. -La he encerrado, ¿vale? La última vez que miré estaba inconsciente. Ahora no es asunto tuyo. -¿Cómo escapaste tan rápido? Ni siquiera nos dio tiempo a abandonar el edificio. -Interpuse la caja entre los bordes del cepo y utilicé el bisturí para destornillar el mecanismo. Fácil. Ahora calla y escucha... -¿Qué hay en el...? –un puñetazo le llenó la nariz de sangre. -Que te calles, joder. Odio a los tipos como tú. No apreciáis el dolor en sí mismo. Cuéntame de dónde sacaste ese narcótico. -... -A ver si lo adivino: recibiste una información misteriosa acerca de mi existencia y un botecito para llevar el trabajo a cabo. Aton se va a cagar. Ahora escucha y no me cortes o te corto la puta lengua. El cianuro es para que te suicides. Voy a torturarte durante... un rato –aquí sonrió el muy cabrón- , y si no aprietas el interruptor y no tienes un infarto, te soltaré y podrás llevarte esto. –le enseñó un frasquito con un líquido violeta.- Básicamente, es el mismo trato que tú me ofreciste a mí. -¿Qué es? -Digamos que tiene un efecto interesante en las células cancerosas y que es el único responsable de que ahora no estés suplicando tus calmantes. Ahora venga, empecemos a follar –dijo con evidente placer. Puzzle advirtió que había puntitos negros dispuestos por todo el cuerpo de Maníaco. Vio cómo se sacaba una aguja de quince centímetros de la rodilla y la clavaba en la suya apretando con el pulgar. No tardó ni diez segundos en empezar a dar alaridos. Diez minutos después, no podía ni pensar con claridad. Tenía agujas de punto alojadas en todas las articulaciones, debajo de las uñas y en el ángulo de la mandíbula. Había agujas clavadas en el rabillo de sus ojos, detrás de sus orejas, rechinando contra sus costillas. Tenía una gordísima alojada en el tracto urinario. La cabeza le pesaba como un portaaviones, pero la levantó para mirar los ojos bicolor de aquel bastardo. Dulce castaño, sicótico verde. -¿Has... acabado? Porque... he soportado... jaquecas mucho peores. -Eso es lo que tú te crees. –y le sonrió. Había puntitos negros entre sus dientes, y no eran de caries. -Ummmmh... Amanda se despertó a oscuras y se sacó toda aquella seda roja de encima. Meneó la cabeza. Había tenido la precaución de implantarse una cápsula con el antídoto bajo la piel, y a duras penas había funcionado. También había activado una señal GPS en cuanto aquel monstruo había escapado. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero los gritos de su mentor resonaban a través de la puerta. Ya había pasado un rato. Puzzle sólo podía emitir gemidos asmáticos y Maníaco se estaba poniendo la chaqueta de cuero cuando echaron la puerta abajo. Una docena de miras láser recorrieron su cuerpo antes de que un equipo táctico de GEOs de Villajoyosa lo ametrallara con subfusiles sin decir palabra. Vaciaron sus armas acribillando la pared salpicada de sangre. El comandante Castillo se quitó las gafas de visión nocturna y se sacó el pasamontañas. -Hecho. Os dije que no era para tanto, sólo un pirado. -¿Seguro que está muerto? –preguntó uno de los GEOs. -Del todo. Aunque no le hayamos tocado ningún órgano vital, con esa hemorragia no sobrevive nadie. -Señor, ¿le importa que vaya a mear? –dijo otro. -¡¿Ahora?! –dijo Castillo. -Es que llevo todo el viaje aguantando. -Ayyy... Vale. Creo que está a la izquierda. A ver, vosotros, meted eso en una bolsa y pegadle un tiro al tetrapléjico. -No creo que sea tetrapléjico. -Dentro de nada será todo-pléjico. Venga, coño. El poli meón, un tipo joven de aspecto simpático, abrió la puerta y encendió la luz. Un inodoro blanquísimo le esperaba. -Gracias, Dios mío, gracias. Se bajó los pantalones con un suspiro y se sentó. Su mamá no quería que salpicara el suelo. Sonó un CLAC ensordecedor. ¿Os habíais olvidado de la máscara mortal? Los gritos hicieron saltar a la mitad del escuadrón. Los que no intentaban desdoblar la maldita bolsa negra sin ponerse perdidos (todos menos dos) corrieron hacia el baño y se taparon la boca al ver a su amigo tumbado de bruces, capado y sin culo. Literalmente. Las piernas le colgaban de dos tiras de músculo. Tres de ellos vomitaron sobre sus compañeros sin poder alcanzar la pared. Sonó un grito en la sala de tortura y volvieron corriendo para tropezarse con uno de sus colegas, que venía manoteando con la mandíbula arrancada y fue abatido a tiros. El otro estaba en el suelo con el cuello retorcido y los ojos mirándose el culo. Tinc, tinc. Alzaron la vista lentamente. Tinc, tinc. -AHH-JAR-JAR-JAR... –Maníaco estaba encorvado, chorreando sangre, con largos hilos de baba roja colgando de los dientes. El tintineo provenía de las cabezas de dos largos clavos de crucifixión que hacía entrechocar en la diestra. Una gran mancha se extendió por la bragueta de uno de los GEOs. -Oh Dios mío, Dios mío, no quiero morir... -No tengo balas... -Mierd... -¡Apartaos, idiotas! –gritaba Castillo, el único que tenía balas. Y entonces el brazo de Maníaco se convirtió en un borrón y los clavos atravesaron girando la habitación hasta los ojos de dos capullos. Corrió hacia los demás con otros dos clavos y partió esternones, trepanó cráneos, derribó a uno de una zancadilla y le atravesó el corazón mientras caía. Apuñaló en rápida sucesión los ojos y el vientre de un hombre que se derrumbó gritando y pinchó un cerebro a través de una nariz. Pilló a otro por la espalda, le tumbó de una patada en la rodilla y, echando todo el peso en la mano que apoyaba en su cabeza, le separó las vértebras del cuello. Castillo contempló incrédulo la matanza y falló los dos primeros tiros por puro acojone. -Lo he dicho mil veces... El tercero le atravesó el trapecio. -Tenéis que apuntar... El último balazo le dio en la cara. La volvió lentamente y Castillo vio que había entrado por la boca y salido por la mejilla. Como en aquella película, El Club de la Lucha. -...a la puta cabeza... Maníaco le derribó de un empujón y le pisó la boca. -¡NM! ¡NMMMH! –los ojos aterrados le miraban por encima de la bota horizontal. Entonces apretó hasta que el maxilar inferior se partió contra el cemento y sus propios dientes le rompieron el cuello. Maníaco miró a su alrededor con cara de recién levantado y vio que Puzzle le hacía señas como podía. Se acercó resoplando y le sacó todas las agujas de la boca. De un tirón, por supuesto. -No has debido llamarlos. -¡Ajjj! Poco importa, tendrás que liberarme. –dijo con una gran sonrisa. -¿Ah, sí? ¿Y eso? -Porque ahora te estás desangrando. Y yo soy el único que puede llevarte a tiempo al hospital. Maníaco sonrió mientras un hilillo de sangre caía de su nariz. Empezó como un aullido ronco que salía de las tripas. Luego la risa creció y el cabrón chiflado alzó lentamente dos cosas frente a los ojos de Puzzle. Unos alicates y una ristra de petardos. La UVI del hospital de Villajoyosa era, como es lógico, un lugar muy tranquilo. La rapera pelirroja y espigadita no hizo el menor ruido a pesar del suelo encerado. Como empleada del alcalde, tenía acceso a cualquier parte de la ciudad, pero aún así no hizo ruido mientras penetraba en la habitación y sacaba un arma ilocalizable de la sudadera. Apartó el suero y las unidades de plasma. Apuntó a la cabeza. Vamos, se dijo. Es un cerdo y un aprovechado. Mañana podría estar en pie y haciendo atrocidades, ¿no? Pero lleno de tubos y con todos aquellos apósitos en la cara, Maníaco casi parecía inocente. O al menos tan cansado de interpretar su papel como ella misma. Lobeznosa suspiró y se sentó con la pistola entre las piernas. -Creo que tú lo entenderías si te lo contara. Después de la muerte de mi familia yo... sólo quería pertenecer a algo, ¿sabes? Y entonces conocí a Arkón y me pareció que encajaba, pero no es cierto. Lo único que veo es violencia, y todos parecen estar llenos de razones para matar. Ya no soy digna de manejar la Espada del Alba. Creo que estoy empezando a sentir asco de mí misma y por eso... me voy. Media hora después, Ángel se despertó con la mano extendida y una extraña sensación de pérdida. Durante una hora, permaneció sentado en la cama mirando el arma y la gastada foto en la que una quinceañera pelirroja sonreía rodeada por su familia. Intentando recuperar algo precioso que se le había escapado. La noche en el Mediterráneo puede ser muy bonita, un velo azul cuajado de estrellas. Ésta en cambio era ventosa y cargada de nubes. Empujó a Amanda a la cubierta del pequeño yate y sacó una navaja barbera. Ella se echó a llorar. -¿Qué vas a hacer conmigo? -¿A ti qué coño te parece? Voy a hacerte lo que le hago a la gente que intenta matarme, eso te voy a hacer. -¡No! –gritó mientras la navaja la cortaba una y otra vez en la cara, en los brazos. Las típicas heridas defensivas vendrían muy bien. La empujó de bruces contra la borda y la hizo inclinarse hasta que metió la cabeza en el agua. Metió la navaja por el pantalón y lo cortó hasta que cayó al suelo. -¡No! –gritó de nuevo, sacando la cabeza del agua como podía. Entonces Maníaco se bajó la bragueta y la sodomizó brutalmente. El dolor era increíble, como una operación sin anestesia. Sus gritos borbotearon en las aguas ensangrentadas hasta que vio lo que éstas ocultaban. Olvidó el dolor del culo y sacó la cabeza tan rápido que se hizo daño en el cuello. -¡SácamesácameporDiossácameahoramismo...! –sus palabras se fueron convirtiendo en un grito largo y agudo. -Te presento a Fido. Entonces el tiburón le arrancó la cabeza, el culo se le contrajo con violencia y Maníaco se corrió con un grito a lo Angus Young. Si la vida era maravillosa, vaya. END |
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Acho, Worr, eres el puto amo...
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Worbbitt
-- Domingo, 22 de Octubre de 2006 a las 17:32.
Bueno, se acabó aquí mi colaboración con el Pre-Contest War y en el Contest War en general. Para los que no hayan pillado el guiño, esto continúa en el grito que daba comienzo a la guerra con el que aquel pionero llamado Raúl Cobain daba inicio a la guerra.
- http://gritos.com/cgibin/foros.cgi?foro=contest?leer=2423 - http://gritos.com/cgibin/foros.cgi?foro=contest?leer=2424 Ahora me relegare a las sombras, leyendo lo que venga y encargandome de encajar en la continuidad lo que vayais aportando ya sea para la guerra o aun para la preguerra, y en especial a Arkón, que según recuerdo, fue quien se pidio continuar. Bueno, en breve, un esquema con los personajes, lugares y eventos principales para ayudar a los futuros escritore. Para todo el que me hayqa leido, espero que lo haya sdisfrutado, y para el que me sufriera... que le j... esto, tranquilo que no seguiré incordiando Nos leemos!! PD: para quien le interese el recopilatorio con todo lo escrito en el contest war, aqui dejo la dirección para contactar conmigo. Que me lo diga y le envio el pdf |
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Traidores...
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Dejàn Worbbitt
-- Domingo, 22 de Octubre de 2006 a las 11:58.
"AGÓNICO"
Vertedero de Villajoyosa. A varios kilómetros de la ciudad. - ¡Mierda! Inquietado por las voces, Worbbitt dejó de rebuscar entre la inmundicia para atender a su ruidoso compañero. - ¿Qué te pasa ahora, Raúl? - Pues eso, que creo que he pisado una plasta. Joderrr... Oye Worr, tío, llevamos ya varias horas entre pañales usados y las sobras de la cena de la abuela. Coño, ¿has visto esto? Le haría vomitar al mismísimo Jabba the Hutt. - ¿El personaje de La Guerra de las Galaxias? - ¿Personaje? Bueno, si así quieres llamarlo... Tío, solo digo que tal vez estemos siendo demasiado paranoicos con esto, a lo mejor solo han abandonado la ciudad, a lo mejor han decidido dejar el Contest, a lo mejor... - ¡Allí! Tan rápido como podían, Worbbitt y Raúl Cobain descendieron por una pendiente de basura en dirección a lo que parecía un brazo emergiendo entre los desperdicios de un chino y otros que mejor no imaginar de donde podían venir. Automáticamente se pusieron a escarbar entre la mierda intentando desenterrarlo, pero, viendo que al detective apenas le cundía, Raúl lo apartó para tener espacio y así emplear toda su fuerza. - Mierda, mierda, mierda, que este vivo por dios, que este vivo. Raúl respiró aliviado cuando al fin consiguió ver unos pequeños ojos enrojecidos entre restos de pollo y oyó exhalar aire desde el fondo. Tirando de él con la delicadeza suficiente para no desmembrarlo, consiguió finalmente hacer emerger lo que parecían los despojos de la comida de un oso. - Dios, debe de llevar enterrado más de 9 días. - ¡Deja esa mierda de CSI y date prisa! Worbbitt no replicó mientras sacaba de un pequeño botiquín una aguja hipodérmica y un bolo inyectable cargado con el suero hiper-acelerado que había destilado Maníaco. - Si esto no hace efecto... - ¡Tiene que hacerlo, joder! Mientras Raúl lo sujetaba entre los brazos, pudo ver como las heridas de aquel tipo se cerraban milagrosamente. Una bocanada de líquido semi-purulento seguido de varias toses fue lo que les indicó que habían tenido éxito. Tras echar su chaqueta sobre un montículo aparentemente cómodo, Worbbitt pidió a su compañero que lo dejará en el suelo para que recobrase el conocimiento. - Te has salvado de una buena, colega. Arkón se mantenía en posición postrada mirando al suelo sin ser capaz de aclarar sus ideas. - Donde... dónde está... - No lo sabemos. Un día simplemente desapareció. Lo supimos cuando fuimos a su casa al ver que no respondía a nuestras llamadas. Por como la encontramos, debió irse sin más, sin coger nada ni pensárselo dos veces. - Lobeznosa... - Hemos contratado a un grupo para... Sin previó aviso, Arkón se incorporó como un resorte derribando a Worbbitt con un fuerte izquierdazo directo a la mandíbula. Raúl tuvo que sujetar a tal amasijo de furia para evitar que se abalanzase sobre el ex-detective. - ¡HIJO DE PUTA! ¡Tú lo sabías! ¡Sabías que a esa jodida demente se le iba a ir la cabeza! ¡Sabías que esto iba suceder! ¡Lo sabías desde que viniste a visitarme! ¡Lo sabías y no hiciste NADA para evitarlo! - Arkón... - ¡No se te ocurra venirme con nada de "Arkón"! ¡No me avisaste! ¡no me avisaste que a esa loca del infierno sufría putos ataques psicóticos! - Arkón, si no me equivoco, -Worbbitt escupió un coagulo de sangre- eras tú el que intentaba mantener vuestro romance en secreto, yo no tenía ningún derecho para inmiscuirme en vuestra relación. El mercenario intentó serenarse. Raúl tuvo que soltarle tras un zarandeo molesto de este. - ¡Joder! Mierda puta. El ex-detective intento ponerse en pie con cierta dificultad. - ¿Es todo lo que tienes que decir? - Mierda, Worbbitt. Pensaba que tenía algo bueno, pensaba que tenía algo bueno por primera vez en toda mi puta vida. Y cuando más agusto estaba con todo esto, cuando de verdad estaba empezando a gustarme, ella saltó sobre mí como una jodida alimaña. La dejé durmiendo en la cama, Worbbitt; después de una noche entera haciendo el amor. Cuando volví, sus ojos no eran los mismos ¡No eran sus jodidos ojos! Lo último que recuerdo es ver como se lanzaba sobre mí y empezaba a hacerme trizas con uñas y dientes. Pensaba que solo era un juego, ¡un puto juego! Me contube de hacerle daño hasta que intentó sacarme los ojos con sus uñas; para entonces ya me había arrancado la yugular y estaba devorando mis tripas. Era como un puto zorzal en manos de una pantera. Silencio. - Arkón, te juro por todo lo sagrado que si hubiera sabido que esto iba a suceder habría intentado impedirlo. Los ojos del mercenario miraban con firmeza a los de su amigo. Continuaba sin decir una palabra. - Sabes que ella es para mi como una hija. Dices que está era tu oportunidad para salir de este mundo, pero también quise creer que existía esa misma posibilidad para ella. Pensé que mantenerme al margen era lo mejor para vosotros. Obviamente, me equivoqué. La replica de Arkón no llegaba. - Lo único que te pido es que no se lo tengas en cuenta, no puede controlarlo, es su naturaleza la que la domina. Silencio. - Arkón, necesito saber que eres capaz de superar esto. - ¿Tienes un cigarrillo? - ¿Cómo? Raúl reaccionó antes que el detective lanzándole un paquete arrugado a su amigo, Arkón sacó uno de los dos cigarrillos que quedaban llevándoselo a los labios para que el hijo del alcalde le diese fuego. - Bueno... -Arkón exhaló una bocanada de humo mientras aguantaba el cigarro con la comisura de los labios- ¿qué coño hacemos aquí parados? ¿No teníamos un bastardo al que matar? __________ Un bar abandonado a las afueras de Villajoyosa. Reunión del Contest. La decimoséptima consecutiva en la que varios miembros no aparecen pasada una hora de la fijada. La octava en la que el propio alcalde no lo hace. La primera en la que solo han llegado dos. Esperando sentada sobre su deportivo descapotable, Sata parecía enervada por los contínuos ruiditos que hacía Conter al comerse un boll de palomitas. Cuando al fin terminó de rumiar, el suspiro de alivio de la asesina duró solo hasta que este sacó una bolsa de cortezas de la mochila. - hmmmf, vaya modales los míos, ¿quieres? - Dios, solo si prometes que es plomo y que me lo vas a disparar directamente al cerebro, ¿podrías intentar dejar de ser tan cargante durante al menos un segundo? - Vamos tía, relajate. Al fin y al cabo aun nos queda un buen rato. Se supone que la reunión debía durar hasta las doce, y por lo que parece, no creo que vaya a venir nadie más. Es una buena oportunidad para conocernos mejor. - Vendrán. - No van a venir. - Vendrán, Aton lo hará. - ¿Aton? Si los colegas no vienen es precisamente por él. ¿Cuantas reuniones son ya faltando? ¿seis? ¿trece? Cuando es el propio líder de una sociedad secreta el que decide que acudir a las reuniones del grupo no es una prioridad... pertenecer a ella deja de tener su gracia. - Lo que dices es totalmente improcedente, Aton nunca ha sido una persona descuidada. Solo... solo está atravesando tiempos difíciles. - Sí, y dichos "tiempos difíciles" parecen coincidir con cualquier acto que implique mezclarse con el resto del Contest o cualquier otro ciudadano "indigno". Se está aislando Sata, y eso no es bueno, para él ni para nadie. Conter paró de comer cortezas cuando vió como los ojos de Sata le miraban inamoviblemente con un visible gesto de enfado mientras su puño cerrado se mantenía amenazadoramente tenso tan rígido como el resto de su cuerpo. - Eyeyey, corta el rollo, creo que te estas equivocando de enemigo, ¿no debemos cuidarnos unos de otros? - Volverá, él siempre lo hace. Me lo prometió. - Es el primer signo del abandono, la negación. - Traidor... - Vale, si no quieres tranquilizarte tendré que poner de mi parte. Detente -Conter alzó la mano y Sata quedó inmediatamente paralizada- Afrontalo Sata, este es el final del Contest. Si hemos venido ha sido por simple tozudez -y porque me dejé la chaqueta dentro- No se puede negar lo evidente. Worbbitt y los demás han montado un grupo de oposición para derrocarle. Ire con ellos. La próxima vez que nos veamos, -Conter se inclinó sobre la asesina dándole un ligero beso en los labios- será como enemigos. Cuidate Sata, se que en el fondo no eres tan dura. Si no, también le habrías abandonado, pero los sabes, Aton no puede seguir gorbernando de esta manera. Con esas palabras, Conter se alejó andando de la sede secreta del Contest. Sata tardaría un par de horas en salir del trance. Cuando lo hiciese, Aton sería al primero que visitaría. En parte ese era el plan. __________ Saint-Saens Worbbitt entró tan silencioso como pudo. No le gustaba llamar la atención. Nadie le observó y el desprecio fue recíproco. En una mesa frente a él, se encontraban tres individuos. Los tres bebían al unísono. El ex-detective se acercó hasta ellos y dió una palmada en la espalda al gigante de pelo rubio. El más joven sonrió mientrás que el tercero parecía absorto en Dios sabe que. Mientrás se sentaba, Dejàn pensó en todas las dificultades que había tenido que superar y como, nuevamente, había conseguido volverlas a su favor. Ahora, el momento para el que los había estado preparado, el que tanto había esperado, al fin había llegado. - Hermanos. La guerra acababa de comenzar. CONTEST WAR Agradecimientos especiales a Raúl Cobain y Lobeznosa. |
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El aviso llega tarde... jejejejejejeje.... pero gracias de todas formas...
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Vale, gracias.
Ah, y tenéis que visitar la página de Apple y ver cierto trailer. -¡Necio espartano! ¡Mil naciones caerán sobre vosotros! ¡Nuestras flechas taparán el cielo! -Entonces lucharemos a la sombra... |
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Villajoyosa... EXISTE.
He aquí: http://www.villajoyosa.com/ Es donde yo vivo... aunque no gobierne. Y si la gente considera que me he pasao, esperad a ver lo que viene a continuación, creedme, Creeperillas no es el único que se verá mal parado, sobre todo porque un servidor también tendrá la paliza del siglo. Aquí todo equitativo. Como aquello de que me peguen un puñetazo y yo reviente un ojo, pos igual. Orden en la sala. |
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Hola a todos, tengo un par de preguntas: ¿La Villajoyosa que aparece en los relatos es la real, una versión aumentadísima o una ciudad americana entre Marbella y Miami que se llama igual? Cuanto más definida esté, mejor podremos utilizarla.
¿Qué come la gente de la isla en Perdidos? Es que Ethan, Ana Lucía y el señor Eco pegan unas yoyas como cañonazos. Jooderrr... Pobre Creeperillas, no sé cómo se va a recuperar de esto. Tas pasao, Aton. Ah, bueno, que quieres la guerra de una vez... A ver si cuelgo algo un día de estos. |
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Jack Ryder
desde La torre Arkham
-- Viernes, 20 de Octubre de 2006 a las 11:55.
Cuando Jack Ryder vio la puerta de la celda del Creeperillas volar en pedazos, la rabia y la incredulidad lucharon por imponerse.
Por un lado, este era un gravísimo ataque no ya a uno de sus mejores hombres, sino que además había tenido lugar en su propio territorio. Por otro lado, hacía ya tanto tiempo que el personal de Arkham se había mentalizado de que el Creeperillas escaparía hicieran lo que hicieran, que habían minimizado las medidas de seguridad (y con lo que se habían ahorrado, habían ampliado el comedor... ahora era de dos plantas). La puerta de esa celda, que Atonman se había tomado tantas molestias en destruír, no tenía cerradura desde hacía más de un año. Finalmente terminó por imponerse la rabia. Jack observó, inmóvil, hirviendo de ira, cómo el Creeperillas recibía la paliza del siglo. Casi estaba tentado de corear "Gol" cada vez que el amarillo conseguía encajarle un golpe al alcalde. Pero finalmente el inmortal venció al loco. Y ese fue el momento en el que Jack Ryder buscó por todo su teclado algún botón de color rojo. Arkham era suyo, tenía que haber alguna forma de intervenir. ¡Ese bastardo prepotente del alcalde le estaba arrebatando el control sobre...! ... ... un momento... ... sobrecogido por la súbita ironía, de pronto el señor de la torre no pudo dejar de reír. Durante toda esta guerra, él había estado intentando arrebatarle a Atonman el control sobre Villajoyosa, una ciudad que el alcalde utilizaba como su patio de recreo particular... ... y ahora, de repente, sin siquiera sospecharlo, el alcalde le había arrebatado a él el único lugar sobre el que realmente tenía control. Muy bien jugado, albino, pensó. Aunque ni siquiera sepas lo bien que lo has hecho. Reconstrucción. Esa era la clave. Todo podía expresarse en términos de destrucción y reconstrucción. El imperio de Atonman había sido destruído, pero el alcalde se negaba a aceptarlo. En lugar de comenzar una sabia reconstrucción de su ciudad, no hacía más que esforzarse en demostrar que aún conservaba el control. Jack Ryder no tenía problemas en admitir que había perdido el control. Porque ese era el primer paso antes de la reconstrucción. No tiene sentido que te esfuerces en recuperar algo que niegas haber perdido. Arkham volvería a ser suyo. Como siempre lo había sido. Quizás su rival había perdido el control, quizás había empezado a actuar como un auténtico loco fuera de sus casillas. Pero él no cometería ese mismo error. Él tenía al Creeperillas para encargarse de actuar como un zumbado histérico. Jack Ryder sabía cómo recuperar el control. Tan pronto como Atonman y su guardaespaldas desaparecieron, el señor de la torre pulsó un botón. -Tranquilo, Creeperillas -anunció su voz por la megafonía del asilo-. Podemos reconstruir esto piedra a piedra. Aún no han acabado con nosotros. |
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The Creeperillas
desde Arkham
, Mi caasaaaa...
-- Viernes, 20 de Octubre de 2006 a las 11:32.
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... ... ¡JAAACK! ¡MIRA LO QUE ME HA HECHO ÉSTE! |
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El alcalde de Villajoyosa City está subiendo las escaleras hacia las puertas del Ayuntamiento, decenas de periodistas que vienen de todas partes y de todas las cadenas posibles, ya sean nacionales o internacionales, se amontonan a su alrededor para avasallarle a preguntas, la mayoría no tienen respuesta.
-¿Ha sido un atentado de Al Qaeda? –¿Cuántos muertos hay? -Señor alcalde, señor alcalde, ¿cree que la ETA ha roto el pacto? -¿Qué es lo que va a hacer ahora? -¿Qué medidas va a tomar? -¿Va a comunicarse con el Presidente del Gobierno? El alcalde llega a una especie de peana que colocan en lo alto y se dirige, por fin, a su público. Mientras tanto, Worbbitt enciende la televisión por casualidad y hace zapping, angustiado por las noticias sobre la masacre de Villajoyosa, para en seco cuando de repente aparecen las declaraciones del ilustre alcalde: Ovidio Master. -Este atentado me ha dejado terriblemente consternado. Debo decir que en la historia de esta ciudad nunca ha ocurrido nada que pudiera afectarme tanto y doy el pésame a todas aquellas familias que se hayan visto afectadas por lo sucedido, a las que ayudaré como pueda. Espero que la gente sea solidaria al respecto y ya he pedido ayuda del presidente, no solo para reparar los desastres, sino también para dar caza a los culpables de lo sucedido. –Hace una pausa, mira fijamente a la cámara…- Los cuales no quedarán sin el castigo que se merecen… Lo juro. El alcalde se retira y desaparece por el umbral, los periodistas tratan de seguirle como sea pero los guardias evitan que den un paso más. Worbbitt hace una mueca de desprecio tras escuchar las declaraciones de su jefe. -Si esta ciudad supiera que el alcalde es un tipo venido del espacio que encima pretende crear su propio sistema, se mearían encima y se encerrarían en sus casas. Puta hipocresía de mierda. Luego mira la nota, preguntándose quién puede ser el mensajero. En el despacho del alcalde reina un silencio mortal, solo se escuchan los casi imperceptibles jadeos de Atonman, que se encuentra con las manos sobre la cabeza y andando hacia la enorme ventana de cristal que ofrece una vista única de casi toda la ciudad. Apenas puede mirar el humo y los helicópteros de rescate, apenas puede evitar sentirse afectado. A pesar de sus actos fascistas y asesinatos provocados por su propia organización bajo sus órdenes, la muerte de aquellos que él considera inocentes le afecta más de lo que él jamás se atrevería a admitir, de hecho tiene un sentimiento de empatía muy intenso hacia aquellos que considera como los suyos. Uno de los peores momentos de su vida donde el dolor se une con un deseo indescriptible de venganza e ira, por esto último golpea el cristal resquebrajándolo un poco, gracias a un último momento de contención emocional. De repente, escucha unos pasos que solo un gato podría haber detectado. -Sata… ¿te gusta tu nuevo hogar? -Sí. -Bien, ¿acabaste de hablar con Creeperillas? -Sí. -Informa. -No ha querido contarme nada y es evidente que sabe mucho más de lo que aparenta. -Lo sospechaba. -… -Menos mal que notaste su presencia en el funeral, está visto que Arkham es para él un hotel con puerta giratoria. -Aton… -Sata se acerca a su interlocutor- ¿te encuentras bien? -No. -¿Puedo hacer algo por ti? -Abrázame. Dos figuras se funden formando una sola silueta en el oscuro despacho del alcalde, solo visibles por la luz que proviene de la ventana. Sata es la primera en hablar. -Debes ser fuerte. -Tú… -¿Sí? -Tú eres lo único que me mantiene cuerdo en este sucio mundo. -Chssss… no es propio de ti decir cosas así y sabes que no me gusta. -Pero es verdad. -Chssss… -Eres la única persona en este mundo a la que considero mi igual, eres tan inhumana y solitaria como yo, desde que te cogí desamparada de las calles supe que… -Hágame caso por una vez… señor. -Lo lamento. -… Pero es cierto. -¿Mmmh? -No conecto con el resto de la humanidad, y aunque en un principio me uní a ti por dinero… La verdad es que con el tiempo anhelaba algo más… -Sata. -¿Sí? -Es la hora. Ambos se besan, un extraño brillo rojo aparece en los ojos de Atonman cuando se separan, Sata simplemente asiente con la cabeza porque sabe que es una especie de aviso de furia y desaparecen en la oscuridad para aparecer en… (Sigue abajo) |
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ARKHAM ASYLUM. Martes 21 de Septiembre, 23:30.
La puerta de la celda del Creeperillas salta por los aires y casi aplasta al pobre hombre amarillo de no ser por su asombrosa agilidad, que le permite caer de pie sobre el retrete. -¡¡¡En el santísimo nombre del Todopoderoso Cristo del Repollo con Zapatos y la trinidad del vaso de plástico a la plancha!!! -Creeper… tú y yo vamos a hablar. -Cáscaras de nuez (marca registrada), has venido más pronto de lo que pensaba, ¿qué ha sido de aquello de fingir que eres un humano cual Clark Kent con alardes de grandeza inusitada? -No hay nadie en el edificio y los pacientes han sido trasladados por la cercanía de las bombas, estás solo. -Ey, eso es jugar sucio, sin Mortimer ¿de quién me voy a reír ahora? -Prueba a reírte de mí de nuevo, sabandija. Atonman revienta la pared donde hacía equilibrio Creeperillas, el tipo da un doble salto mortal pero es agarrado por Sata, la cual lo estampa contra la pared destrozándole algunas costillas (ya que salta la colcha por la intensidad del golpe) y dejándolo medio inconsciente sobre el suelo. -Agh…afff… ufff… -No intentes levantarte, quédate ahí y cuéntanos lo que sabes. –Sata lo aplasta con su pie. -Urrrrffffmmmmh… ¿Lo ves, guardaespaldas…? Impones más… ufff… con el alvino… -Cierra la puta boca. Habla solo para responder a Aton. -Mmmpph… De… de acuer… de acuerdo, guardapolvo. -Como puedes ver, –empieza Aton- cuando llega el momento dejamos de ser sutiles, esta situación no me hace ni puñetera gracia y la verdad es que tú solo me irritas. -Ya… eejjj... sabes… suelo causar ese… efecto en las mujeres… AAAAAAAAAGGGGGGGH. -Eso que acaba de reventar es tu apéndice, sigue burlándote y otro órgano más útil esparcirá su interior por tus orificios nasales. -No jodas… ¿no me lo habían extirpado… a los doce años? -¿Sigues jugando? -¡No, coño… en serio! ¿Se puede saber… qué mierda me extirparon a mí? -Puedo dedicar horas a seguir reventándote órganos hasta que descubramos cuál faltaba. -S… Sabes? Me subes… me subes… me subes la po… no, perdona… me subestimas… Sorprendentemente, Creeperillas consigue asestar un rápido y no demasiado fuerte golpe entre las piernas a Sata. La guardaespaldas, sobresaltada, pierde el apoyo un momento, con lo que el amarillo se las apaña para tomar impulso desde el suelo, dando vueltas horizontalmente en el aire para acabar dándole una patada giratoria a una Sata completamente desprevenida que cae, no sin sacar antes unas cuchillas que acaban en la pared por la rapidez del payaso amarillo. Antes de que nadie pueda reaccionar, el Creeperillas hace burla a Atonman pegándose a él, evitando que pueda concentrarse para hacer pequeñas explosiones (ya que grandes en un espacio reducido es una locura) y es entonces cuando el amo del Contest recibe el primer puñetazo. -¿Cómo te atreves…? –Sata monta en cólera, pero Atonman le grita que no se acerque más, cosa que la deja sorprendida. -Creeper, Creeper, Creeper… Hacía tiempo que no saboreaba mi propia sangre… -Atonman sonríe maliciosamente. -Estás oxidado viejo, se te ve como almidonado, deberías salir de casa de vez en cuando y dejar que la señorita Pepis se encargue de tus recados, pensionista. -Yo también me curo tan fácilmente como tú… -Entonces eso significa… ¡¡¡Pínchame, pínchame, PÍNCHAME!!! El globo ocular derecho de Creeperillas estalla de repente. -Ahora… estamos en paz. -Completamente equitativo, vamos. Atonman embiste contra él y le pega tal puñetazo en la mandíbula (por reflejos) que lo lanza contra el suelo, pero Creeperillas se recompone enseguida y tras escupir varios dientes salta hasta coger con las piernas la cabeza del Administrador y da un giro completo destrozándole el cuello con un sonoro >crack< que pone en alerta a la mismísima Sata. Esto apenas afecta a Aton, que con las manos vuelve a poner sus huesos en su sitio y revienta el muslo de la pierna derecha del hombre amarillo. -Eh, eso es trampa, yo no… Antes de que pueda decir más, Aton empieza a molerlo a golpes… Puñetazos y patadas se alternan a una gran velocidad sin dar apenas un respiro al oponente, que no sabe cómo cubrirse y se siente hasta confuso. Hasta la sonrisa se ha borrado de su rostro, pero no tarda en volver tras llegar hasta el olvidado retrete, que lo saca del sitio (estaba flojo del suelo tras la explosión de la pared) y aprovecha para usarlo como bate sobre la cabeza del alcalde de Villajoyosa City, que parece reventar contra el suelo dejando un enorme rastro de sangre. -¡¡A ver si… ufff… sientas la cabeza de una vez y de paso haces tus necesidades con ella!! –tras un pequeño respiro y una pausa donde solo se cruzan las miradas de Creeperillas y Sata, el primero continúa- Por cierto, si puedes reventar lo que te plazca… ¿Cómo es que no me has matado ya? -Porque… sería demasiado fácil… -Joooder… ¿eso es tu cerebro? El brazo del Creeperillas revienta de repente y se queda colgando, a la pierna izquierda le ocurre lo mismo y justo cuando el Administrador ya iba acercándose con paso decidido hacia su oponente (que, por cierto, está medio inconsciente en el suelo por el dolor), exclama: -¡¡¡Tregua!!! ¡¡¡TREEEEEEEGUA!!! Por dios, que creo que me llama el entrenador desde el banquillo, porfa, porfa, porfaplis recubierto con nata, un poco de compasión por el pequeño limón exprimido… -¿Tregua? ¿Tras lo que ha ocurrido en mi amada ciudad siendo tú el principal sospechoso que se niega a decirme lo que sabe? –Atonman se reconstruye por completo y ni siquiera parece cansado- No hay tregua que valga. -No jodas, ¿todo esto era por eso? ¡Pero coño, pregunta primero! Si es que se está perdiendo el noble arte de la conversación… -El negocio es una palabra que los terroristas no merecen. -Desde luego, qué bonito es que haya niños para echarles la culpa… -durante un segundo, casi parece que Creeperillas se arrepiente de lo que ha dicho, pero luego recupera su desdentada sonrisa-. Vale, esto pensaba hacerlo el lunes a primera hora, pero ya que te pones tan insistente… ¿y si te doy una pista de qué ocurrió en realidad? -Sigues siendo el principal sospechoso. -Hey, la casa de Maníaco me explotó en la cabeza, ¿recuerdas? Y yo también quiero descubrir quién lo hizo. -¿Por qué? ¿Qué has perdido tú? -Veamos, sólo en este rato… nueve dientes, un ojo, un brazo, las dos piernas, el váter, la puerta… -Ejemmm… -Pues todo eso. Tú crees que yo soy el responsable. Y yo quiero demostrar que no fui yo. ¿Quieres la puta pista o no? -Hazlo y quizá sea clemente. Solo quizá. -Espera, espera que busque entre los escombros a ver si están… Creeperillas le da a Aton cuatro fotos que mira con interés. -Bien, con esto eres perdonado. Pronto vendrá una ambulancia a recogerte y serás transportado a un Hospital clandestino donde te atenderán con total eficacia. -¿Irme de Arkham? ¡Casi prefiero quedarme en estas ruinas! ¡¡Yo sin mi querida Arkham no soy nadie! -Lo que te plazca entonces, adios. -Por cierto, ET, tienes un poco de carmín en los labios, piratón. –Creeperillas ríe mostrando los pocos dientes que le quedan, dándole un aspecto más de niño de lo que su comportamiento ya demostraba de por sí. Mientras Aton y Sata se alejaban, podían oírle tararear mientras recogía sus dientes. |
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"Malditos mamones que me restiegan su prolifidad? mintras yo me ahogo en una falta de inspiración"
Bienvenido al club, jeje (di algo como "no tengo tiempo" y quedas como un señor. A mí me suele funcionar, jajaja). Nada, son malos tiempos para Murcia... será por la sequía o algo. |
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Arkón
desde Polemacus
-- Jueves, 19 de Octubre de 2006 a las 21:50.
¡Yo os madigo! Joder lo que me ha costado leerme todo lo último de Worbbitt y el Creeperillas. Malditos mamones que me restiegan su prolifidad? mintras yo me ahogo en una falta de inspiración -que se remonta a finales de junio-
Bueno, el caso es que veo que la cosa sigue bien. "Encerrado con un Maníaco" me ha gustado especialmente, sobretodo por hacer regresar a los cabrones de AT -presentando dos nuevas figuras: Zemo y Sidgund Nemo- Aunque el escape de Maníaco me resultara demasiado fácil y convencional. Del loco este, el Creeperillas, Y bueno, a ver si me leo lo último de Maníaco, el Ash Vs. Spidey, que espero que esté en la linea de aquel donde batman derribaba a King Kong con un bazoka. |
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The Creeperillas
desde Arkham
, Mi caasaaaa...
-- Jueves, 19 de Octubre de 2006 a las 19:33.
Dejàn Worbbitt había sido poli. En ocasiones le gustaba decir que por sus venas siempre correría esa vieja sangre azul. Los buenos hábitos nunca se dejan.
Como policía, había visto echar abajo docenas de puertas a patadas, siempre con la pistola amartillada y los ojos bien abiertos, buscando a algún posible blanco. En algunas ocasiones, había abierto de una patada la puerta (ya de antemano abierta) de su propia casa. Sólo por saber que´se sentía. Pese a todo, no recordaba haber tenido jamás que echar abajo su propia puerta desde dentro. El espectáculo debió ser digno de verse, como se le ocurrió pensar más tarde: un hombre en pijama de franela, pistola en mano, derribando la puerta de la calle para salir. Sólo agradecía que en ese barrio no le conocía nadie… —¿Wor? —preguntó de pronto una voz sobresaltada. … y dejó de agradecer. ¿Por qué le tenía que pasar esto a él? —¡Arkón! —exclamó el viejo detective—. ¡Ponte a cubierto! —¿Por qué? —¡Tú hazlo! Ambos hombres se pusieron a cubierto. No ocurrió absolutamente nada. Bueno, sí, por añadir un elemento teatral… pasó un rastrojo de esos de las películas del oeste. —Ehm… ¿Wor? —Nah, joder… ese hijo de puta se ha escapado. —¿Se suponía que estábamos persiguiendo a alguien? —Por dónde coño habrá huído… —musitaba Worbbitt ajeno a la pregunta. —Porque ponerse a cubierto no suele ser muy práctico cuando estás persiguiendo a alguien… —Ve entrando en casa. Te lo explicaré dentro. —¿Estás seguro? ¿Qué dirá tu mujer? —Casi prefiero no saber lo que diría. De todas formas no está, esta noche le toca a ella hacerle compañía a la niña en el hospital. Ve entrando. Arkón se encogió de hombros, miró a su alrededor como esperando aún recibir un disparo, y cruzó la destrozada puerta del edificio. Worbbitt, aún pistola en mano, hizo un último barrido de la manzana antes de entrar. —Tío, ¿qué coño es esto? —preguntaba Arkón cuando Worbbitt llegó a la cocina—. ¿Has rellenado un botellín de cerveza con agua o qué? —Es una sin alcohol. El muchacho alternó una mirada de asombro entre la cara de Worbbitt y el botellín de cerveza. —No jodas… —Como te lo cuento. —¡Creí que te lo habías inventado! —Pues no señor, existen. —Perdona, tío, ¿me estoy bebiendo una pieza de coleccionista o algo…? —Acábate la puta cerveza —replicó el expolicía dejándose caer en un sillón. Arkón no recordaba haber visto a Worbbitt tan tenso jamás. Pero claro, la muerte de su hijo aún estaba reciente. Si él perdiera… bueno, él no tenía hijos, así que buscando una analogía más o menos adecuada… si él perdiera un testículo, probablemente estaría de muy mal humor. —Como preguntar si estás bien sería una gilipollez, iré directo al grano —apuntó—: ¿exactamente qué es lo que ha pasado esta noche? A modo de respuesta, Worbbitt se sacó del bolsillo de la camisa de pijama un trozo de papel arrugado y se lo cedió a Arkón. El último miembro del Contest of Champions lo leyó con curiosidad. —¿Qué coño es esto, una broma? —Esa broma no estaba aquí hace cinco minutos. Fui al baño a lavarme los dientes… —Para, para, tío, a mí no me vaciles que el tufo llega desde aquí. No tienes por qué inventarte historias de “lavarte los dientes”… —¡El por qué fui al baño es lo de menos! —bramó—. Lo que importa es que, cuando volví, esto estaba en mi mesita de noche. Y antes no estaba. —¿Cómo estás tan seguro? ¿Te dedicas a mirar la mesita de noche durante diez minutos antes de ir a cagar, o algo…? Se interrumpió cuando miró a la mesita de noche. Había una foto enmarcada de su hijo. —Oh —masculló, convencido de que era lo mejor que podía decir—. Vale, entendido. Así que alguien se cuela en tu casa, coloca este papel en tu mesita y desaparece a los cuánto… ¿cinco minutos? ¿Diez? —No suelo cronometrarme. —Claro, supongo que es normal, pero… este papel… ¿Qué se supone que quiere decir, que el Acertijo se ha mudado a Villajoyosa? —Aún no sé lo que quiere decir. Pero ese hijo de puta se ha colado en mi casa y se ha ido sin dejar más rastro que esta nota. —Pues ya son ganas… El resto de la noche lo dedicaron a beber. Cuando faltan más pistas, seguir dándole vueltas a un caso es condenarlo al fracaso. No se puede resolver aquello que no conoces, te arriesgas a volcarte en una teoría equivocada. Así que, ante la falta de nuevas evidencias, dedicaron el resto de la noche a beber. Cuando Arkón se fue, Worbbitt se sentó en la cama y contempló la foto de su hijo. Las cosas no encajaban, las cosas no salían como debían. Esa era una norma universal que todo padre que pierde a un hijo acaba por aprender tarde o temprano. Volvió a colocar el pedazo de papel justo donde lo había encontrado. Apagó la luz y se retiró a intentar dormir una noche más. Los grandes ojos de su hijo le contemplaban por encima de la misteriosa nota, que parecía seguir repitiéndole en susurros su garabateado mensaje: “¿Has notado algo nuevo en la ciudad últimamente?” |
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"Cada semana es un combate, por cierto".
Jejeje... me encanta cuando te pones gracioso e irónico, Aton (xq es una ironía, no?). P.D: He ahí nuestro Maníaco... o no aparece en un mes, o se desata con un pedazo de texto (en este caso, dos). Te leeré cuando pueda, que ahora es muy tarde, aunque me ha parecido leer Spiderman (y Ash). |
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Bienvenido al foro, Mârko 91.
Se impone una explicación, verás, resulta que el foro funciona por torneos, se escoge personajes entre todos y aleatoriamente se crean los combates para ir eliminando hasta que solo queden dos para batirse en la gran final. Cada semana es un combate, por cierto. El problema es que hace poco acabó el tercer torneo y nos hemos puesto a escribir varios relatos de una macrosaga que llamamos Contest War, donde los protagonistas somos nosotros mismos, de ahí a que no hayan personajes Marvel de por medio. Lo que me lleva a aclarar que en los torneos del Contest tienen cabida tanto personajes Marvel, como de DC, de Image, de Crossgen... De cualquier editorial mientras sea un tipo con poderes o habilidades especiales. De hecho, en el último torneo decidimos meter personajes de cine. Así pues, si esperas un poco más y vas echándole un vistazo al foro de vez en cuando, puede que en un mes o así tengamos el cuarto torneo en marcha. Un saludo. |
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EL ODIO EMPIEZA POR UNO MISMO, 2ª parte.
Las personas ordinarias no existen, el poder está en tu interior. La presa lleva tiempo cerca de ti. La duda mata. LIBRO DEL CAZADOR. Ash Williams y Spiderman estaban sentados en tumbonas sobre una azotea, mirando el brillante Manhattan nocturno. -¿Has pensado alguna vez en cambiar tu traje? -¿Por uno más discreto y práctico? -Sí, como ponerlo gris con los hilillos plateados. -Un par de veces, pero me metí en unos líos tremendos. Este me da suerte. Bueno qué, ¿qué te dijo Doc Extraño? -Pues me ha dicho que soy un Purificador, una especie de reciclador místico. Cuando pasas demasiado tiempo en contacto con lo sobrenatural, tu alma se adapta al medio y desarrollas algunos poderes. A ver, escucha esto. Ash sacó un papel y leyó: -“Claridad: El cazador distinguirá a la presa y verá a través de cualquier ilusión mágica. Pureza: El cazador será inmune al veneno, el contagio y la dominación mental. Bendición: El cazador imbuirá con su poder un arma que funcionará cuando todo lo demás falle, pero su pérdida lo debilitará hasta que la recupere o consiga una similar. Justa: El cazador absorberá la energía mística de un enemigo superior igualando las fuerzas de ambos.” –y se guardó el papel antes de añadir: -Incluso me estoy inmunizando a la posesión, aunque mi cuerpo todavía reacciona de maneras extrañas. Te conté lo de mi mano, ¿verdad? -Puaaagh. -Pues eso. Lástima que sólo funcione cuando hay sobrenaturales cerca. Por cierto, gracias otra vez por ayudarme a establecerme. Peter recordó una vez más cuando Ash le impidió entrar al teatro donde actuaba Mary Jane y tardó un poco en responder. Cosas de la identidad secreta. -Gracias a ti, por evitar que destruyera el mundo. Pensaba que estas cosas solo les pasaban a los mutantes. –Spidey giró la cabeza con un crujido y suspiró. -¿Ein? -Es larguillo, mejor te lo cuento otra noche. Me parece que me voy a dormir un rato. -Más te vale, chaval. –dijo palmeando rudamente la cabeza de Spidey- No sé cómo lo llevas todo a la vez. -Te sonará raro, pero esto es lo que me mantiene. -Entonces venga machote, sigue teniéndolos a raya. -Por la verdad, la justicia y el modo de vida americano. -Y que se jodan-, rió Ash. Spidey corrió hasta el borde de la azotea y saltó. Al minuto, Ash lo veía balancearse a lo lejos con la postura de un gato escaldado. Dos calles más abajo, el Necronomicón se hizo visible tras un contenedor. El viento agitó sus páginas y flotó hacia el vórtice negro que crecía encima. Oleadas de polvo brillante se desprendían del papel con cada relámpago. Ash se estiró, terminó su cerveza y plegó las tumbonas antes de bajar por la escalera de incendios hasta su cuchitril. Los trabajos de media jornada le dejaban mucho tiempo para sentirse solo. “Debería echarme una novia”, pensó recordando los ojos de Linda y mirando el colgante que le regaló. Como cada noche, contempló el número de sus padres sin decidirse a llamarlos. Quizá todo había terminado y podía tener una vida normal. Un alarido resonó en el exterior. Chirrido de neumáticos, cristales rotos. Ash vio que su mano derecha se había vuelto metálica. Suspiró meneando la cabeza y empezó a buscar su escopeta. Vader había estado confuso. Se había despertado en los callejones de una ciudad de pesadilla. Los edificios parecían formaciones de roca afilada contra un cielo escarlata. Las demonios que la habitaban habían huido nada más verle, pero una criatura torpe y enorme con aspecto de lombriz lo había embestido. Él la había hecho levitar para luego destriparla con el sable láser. Había reventado y de repente lo había visto: el colgante de jabón que él mismo había tallado para Padme, en manos de una burlona figura encapuchada que le hacía señas a lo lejos, animándole a seguir. Caminó segando a cualquiera que no se apartara a tiempo. Hizo volar a las grandes bestias que reposaban a los lados de la calle y las hizo entrechocar con explosiones que despejaban el terreno. Echó a correr y fue muy fácil alcanzar a la figura, atravesar su abdomen con el sable láser. Ésta cayó y se volvió lastimosamente, con el trozo de jabón apretado contra su pecho. Vader estiró la mano (¿Había visto una garra por un momento?) para agarrarlo... y entonces su hombro izquierdo estalló. La escopeta de Ash, rodeada de llamaradas blancas, continuaba apuntando a la criatura. El disparo le había destrozado la hombrera izquierda. Había que reconocer que aquella cosa negra imponía: dos metros y medio, armadura de samurai Made in Mordor con capa hasta el suelo, rojas llamaradas en las rejillas y la espada. Había tardado menos de un minuto en convertir la calle Yancy en un laberinto de coches aplastados y cadáveres que se asaban sobre charcos de gasolina. Había un autobús ardiendo despanzurrado calle arriba, con los ocupantes todavía colgando de las ventanillas. Y ahora quería torturar un poco a aquella chica negra de la sudadera azul, que no se diferenciaba en nada de los demás. Levantó la espada de fuego y Ash volvió a disparar, pero el caballero negro detuvo el tiro con la hoja y corrió hacia él a una velocidad aterradora, desviando todos los chorros de fuego blanco y haciéndole caer de espaldas mientras cambiaba la configuración de su mano mecánica. Le saltó encima y Ash detuvo la hoja con su rugiente motosierra. Lo empujó contra la pared de una brutal patada en las costillas. Lo obligó a retroceder manejando la motosierra a derecha e izquierda, haciendo caer ladrillos de la pared sobre ambos. Lo estampó contra un coche de un placaje y se preparó para rematarlo. Entonces el maldito engendro gesticuló con la mano y una andanada de ladrillos lo dejó inconsciente. Derrotado el paladín, Vader volvió a sentirse tan fuerte como siempre. Caminó hacia la delgada figura que se retorcía en el suelo. Vería su rostro antes de matarlo y recuperar el regalo con que la enterraron. Le apartó la capucha de un tirón. -No. Negó con la cabeza, se arañó la máscara con las manos rompiendo una lente, deseó olvidar. -Nononononono... Tenía que haberlo sospechado. Allí estaban las manos pálidas y la piel fláccida, la odiosa risa de viejo y los ojos hundidos del asesino de Padme. -¡NOOOOOOOOOO...! Y al olvidar, el Libro dejó de tener poder sobre él. Vader se desvaneció. Donde había estado el caballero negro, sólo quedaba una mancha negra y humeante. Ash se tambaleó hasta donde la chica agonizaba y deseó ser médico. O cura. Ella llevaba el pelo muy cortito y teñido de rubio, lo que la hacía parecer aún más dolorosamente joven. Se miraba las manos ensangrentadas con más pena que miedo en la cara. -No tenía que terminar así. No tan pronto. Ni siquiera llegué a ver París. -Aguanta, guapa. Te pondrás bien. -Sí, seguro. Nunca había visto un Recolector como ése. -¿Recolector? -Un demonio. -¿Y qué buscaba? Ella pareció indecisa. Se miró la palma de la mano. -Esto. El objeto que sostenía era una llave grande con el puño de cristal ahuecado, y entonces Ash reparó que la chica tenía un corte profundo en la muñeca. Su sangre estaba llenando el compartimento de cristal. -¿Es mágica? –preguntó al tocarla- Porque menuda horterad... –y entonces abrió mucho los ojos. Una oleada de recuerdos ajenos le inundó. Oscuridad y demonios, tres cruces al sol y la sangre de un carpintero actuando como talismán. La llave había pasado por muchos, y ahora él era el elegido. No había nadie más. Se miró la mano. Tenía siete estrellas tatuadas en la palma izquierda. Todo esto no le impidió volver a coger la mano de la chica. -Ahora ya lo sabes. –le dijo- Seis llaves en poder de los demonios, y ésta es lo único que nos separa del fin. Te perseguirán de por vida. Ya no envejecerás, pero tampoco podrás morir en la cama. -No esperaba hacerlo. Por cierto, me llamo Ash. -Jeryline –sonrió ella, y murió. Ash cubrió el rostro de Jeryline, recogió su escopeta y fue a por sus cosas al apartamento. No podría coger un autobús con la camisa hecha jirones y un escopetón al hombro. Y tenía que comprarse unos guantes. Se juró que los demonios no conservarían el resto de las llaves mucho tiempo. Un hombre negro con sombrero, abrigo y maletín le observó al pasar. Sus ojos astutos adquirieron un momentáneo brillo rojo al ver la Llave en su manaza metálica. Entonces Ash se giró y le reventó la cabeza de un cañonazo. -Que vengan –dijo. En Urgos, las puertas de roca volvieron a abrirse. Snaw se adelantó y vio el Libro de las Revelaciones Perversas partido de un sablazo. Vader se tambaleó y los stormtroopers se apresuraron a sostenerle. -¿Se encuentra bien, señor? -Llevadme a la lanzadera. Allí tengo repuestos. -¿Ha averiguado lo que quería saber, milord? ¿Qué recuerda? Darth Vader vaciló un momento y todos oyeron su respiración. -Nada. Su ojo, visible a través de la lente rota, fue recuperando el brillo anaranjado de los Sith. -No recuerdo nada. –y echó a andar. Pero no era cierto. Había una imagen que persistía en su mente, un recuerdo deformado por la imaginación y el tiempo. El emperador fulminaba con sus rayos a Mace Windu, pero no parecía asustado y llevaba sus vestimentas imperiales. La perfecta imagen del triunfo. Y, por alguna razón, Windu iba vestido de negro. Endor esperaba. TO BE CONCLUDED. |
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Mmmhh... Nunca hubiera imaginado que Morty tuviera el culito de un adolescente.
Hola a todos. Me alegro de que te haya gustado la ficha, Sata. Worbitt, qué bien me retratas, cabrón. Lo del déficit de atención, ¿es porque mi personaje es huérfano y arrastra problemas de personalidad o porque no presto atención al foro? Marko 91, ya hemos celebrado tres ediciones del Contest. Como estamos un poco aburridos de ellos, nos inventamos personajes con nuestros nombres y vamos creando una trama. Y... bueno, que disfruten los adeptos de la Fuerza. EL ODIO EMPIEZA POR UNO MISMO. No hay otro pecado que la debilidad, ni otra paz que la victoria. No hay más libertad que el poder, ni más respeto que el miedo. CÓDIGO SITH. La superficie de Urgos era una desnuda carcasa granítica. No había formaciones montañosas ni agua. La tenue atmósfera del planeta, que dormitaba lejos de su sol, sólo servía para que el día fuera gris y la noche oscura, ventosa y cargada de relámpagos. Era perfecto para excavar un templo Sith. Una compuerta se abrió en la superficie con un chorro vertical de luz. Una lanzadera imperial descendió hacia ella y, plegando sus alas, pasó a las cavernas en las que se desarrollaba la actividad del planeta. -¡Milord, le suplico que lo reconsidere! –gritó Reetan Snaw, y al momento se arrepintió de haber alzado la voz. El neimoidiano de túnica negra que gesticulaba frenético intentaba convencer nada menos que a la mano derecha del emperador: Darth Vader. Vader el monstruo, Vader el genocida, no le contestó mientras avanzaba a paso firme seguido por dos clones. Los pasillos eran de roca naranja, tan estrechos que su capa rozaba las paredes y el aterrado burócrata tenía que hacer verdaderos esfuerzos para caminar a su lado sin enredarse. En un momento dado se le cayó la antorcha y, en la súbita oscuridad, la buscó cada vez más desesperado a medida que la irritada respiración de Vader iba llenando su mente. Entonces el extremo de un sable de luz lo iluminó todo en rojo y el acorralado sacerdote no tuvo más remedio que guiar al lord oscuro hasta unas puertas de roca cubiertas de ondulantes líneas negras. No se veía la típica cerradura electrónica por ninguna parte. -Le pido que no lo haga. Este objeto es más peligroso que la Estrella de la Muerte. -Eso lo hace valioso. Ahora cuéntame lo que sepas, y no te dejes nada porque lo sabré. -Es bien poco lo que se sabe, milord. El Libro de las Revelaciones Perversas fue escrito hace tres mil años por un Sith loco que desapareció nada más terminarlo. Desde entonces son muchos los que han venido atraídos por el conocimiento prohibido y poquísimos los que han sobrevivido. Estos últimos no tardaron mucho en volverse locos. Sólo Exar Kun volvió con la cordura intacta, y no recordaba nada. Vader guardó silencio y Snaw empezó a temblar esperando lo peor. Las personas con poder no necesitan hablar mucho. -Vosotros dos, esperadme aquí. -Señor, ¿cuánto quiere que le esperemos antes de entrar? Esto le hizo titubear. Tras veinte años, aún le sorprendía la lealtad infantil de los clones. Aquel idiota estaba orgulloso de acompañarle. -Hasta que yo salga... o hasta que os releve una autoridad superior a la mía.- Y con una simple mirada, las puertas se abrieron rechinando. Cuando se cerraron tras él, contempló la estancia: era bastante luminosa y normal, redonda como el antiguo despacho del canciller, con un estrado central sobre el que le esperaba el Libro. Éste era grande, negro y lleno de ondulados relieves que lo hacían parecer cubierto de serpientes. Los bordes de las tapas tenían afilados colmillos que encajaban entre sí. ¿Por qué estaba allí? Porque ella estaba muerta, por eso. Llevaba veinte años muerta y nunca se habían mencionado los restos de nanomaquinaria que habían descubierto los nuevos droides de mantenimiento. La nueva autopsia sugería que alguien le había provocado una parada cardiorrespiratoria, ¿pero quién? ¡¿Quién?! Nunca más pronunciaría su nombre y la respuesta no cambiaría nada, pero la pregunta... la pregunta le estaba devorando vivo. Se acercó al texto envenenado y lo abrió. No vio ningún símbolo Sith que conociera. En realidad no vio ningún símbolo, pues la primera página era un espejo. Pasó a la segunda con la respiración resonando. Otro espejo. Y en la tercera, también un espejo. Su irritación creció. Y por cuarta vez, contempló su propia cara, las negras curvas sin rasgos. Alguien iba a morir por aquella broma, pensó. Agrietó su imagen de un puñetazo. Entonces las grietas se extendieron con pequeños chasquidos y un cristal desapareció en la negrura. Miró a su alrededor mientras el aire empezaba a agitar su capa. Más pedazos cayeron dentro del propio Libro y comprendió demasiado tarde lo que estaba ocurriendo. La brisa se convirtió en huracán y Darth Vader fue absorbido al interior como por una descompresión explosiva. Entonces el Libro se cerró satisfecho y el polvo se fue asentando. |
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¿Este foro de que va? Sólo veo gente contando historias, y se supone que el contest of champions era un torneo en el que participaban todos los heroes marvel. Pues alla va:
¿Quíen ganaría en: Lobezno vs Spiderman Galactus vs Fenix Daredevil vs Puño de hierro. Seamos infantiles, pero demos razones. Adelante. |
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The Stranger
desde Spookhouse
, ¿?
-- Lunes, 16 de Octubre de 2006 a las 02:35.
Stranger se levantó de la camilla de observación abriendo la puerta de la sala de asepsia para adentrarse en un amplio almacen repleto de sicarios que atendían sus obligaciones con suma eficiencia
XDDDDDDDDDDDDD - Mierda, Stranger ¿es que no te estás dando cuenta? Ese maldito cabrón está jugando con nosotros. - Helmut, te recuerdo que estás hablando con un superior, sueltame el brazo -Zemo obedeció sin retirar su gesto enojado Si la cosa sigue asi me vais a obligar a participar seriamente en el siguiente torneo... |
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Hombre, obviamente, no me las había leído (por eso preguntaba).
P.D: Podría ser una coincidencia... que os hubiera salido a todos el día pirómano. |
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The Creeperillas
desde Arkham
, Mi caasaaaa...
-- Domingo, 15 de Octubre de 2006 a las 23:31.
las tres historias (Han, Worr y Jack) no tienen nada que ver, no?
Pues veamos... en la historia de Wor hay un nuevo incendio, en la de Han los bomberos están apagando el fuego, en la de Jack el incendio le coge por sorpresa, en la siguiente de Wor se descubre que el edificio en llamas es propiedad de Jack, en la siguiente de Jack está su plan (el de Jack) para que el incendio no le perjudique... ... nada que ver en absoluto, tienes razón |
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Madre mía, de donde ha salido tanto grito? O esto no se mueve, o de pronto hay 30 minutos de lectura colgados... por cierto, es todo todavía pre-Contest War? Es que estoy algo perdido... las tres historias (Han, Worr y Jack) no tienen nada que ver, no?
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Jack Ryder
desde La torre Arkham
-- Domingo, 15 de Octubre de 2006 a las 02:14.
-¡¡¡Maldita sea!!! -bramó Jack bajando de tres en tres los escalones que llevaban del departamento de video a su despacho-. ¡¡¡Demonios!!! ¡¡¡Rayos y centellas!!! ¡¡¡¡ME CAGO EN LA PUTA DE OROS BAILANDO EL HULA HOP EN BOLAS DETRÁS DE UNA TOMATERA DESPUÉS DE LA PUESTA DE SOL CUANDO HAY UIN CONCIERTO!!!!
Cuando Jack Ryder maldecía, nadie podía prever cuál sería la siguiente maldición. Si perdía el control de la situación, también perdía el de sus propios improperios. -¡Señor Ryder!- exclamó de pronto un señor con bigote y puro que, precisamente, subía las escaleras para verlo-. ¿Se ha enterado de la noticia? -¡Claro que me he enterado! ¡Y esto no va a quedar así! ¡Acompáñeme a mi despacho! El señor con bigote y puro que siempre pregunta a los señores del crimen en la sombra si se han enterado de la noticia jamás obedecía órdenes de los señores del crímen en la sombra a los que, como señor con bigote y puro, preguntaba siempre si se habían enterado de la noticia. Pero algo en el tono de voz de Jack lo convirtió en una invitación terriblemente apetecible. La puerta del despacho se vino abajo sobre sus bisagras, y habría catapultado al señor con bigote y puro si éste no tuviera de serie un paso firme. Jack se abalanzó hacia su escritorio. -¡Los patos! -escupió-. ¡Los jodidos patos! ¡El ataque no puede haber sido casual! ¡Quienquiera que haya sido, sabe quién soy! -Creo que eso debería ser bastante improbable... -¡Han detonado los patos! -ladró Jack-. ¿No lo entiende? ¡Cualquiera que haya visto la bomba, cualquier superviviente de cualquiera de las explosiones, lo asociará inmediatamente! ¡Y si saben que en ese almacén se guardaban mis patos, lo único que necesitan es rastrear al propietario de ese almacén! -¿Y cuál es el problema? -preguntó el señor con bigote y puro-. ¡Usted no es el propietario legítimo de ese almacén! ¿Recuerda? -Oh, le parece tan sencillo, ¿no? De pronto Jack se quedó inmóvil. Una media sonrisa tímida trataba de reunir valor para dibujarse en su rostro. -¿Qué? -preguntó el señor con bigote y puro. -Hay una solución -musitó-. Los pasos lógicos son asociar los patos con Tetch, y a Tetch con industrias Arkham. A partir de ahí, sólo necesitarían descubrir que industrias Ryder es quien cede los avances tecnológicos al asilo para encontrarme a mí. Pero ¿y si rompemos la cadena desde el primer eslabón? -¿Qué quiere decir? -Sólo necesitamos convencer a la opinión pública de que Tetch es el responsable de todo. No sólo de este incendio, sino de todos los anteriores. Diremos que se volvió loco. Tengo a más de un juez en el bolsillo, puedo conseguir internamiento en Arkham sin problemas. -¿¿Va a entregarles la cabeza de Tetch por los crímenes que ha cometido usted?? -exclamó el señor con bigote y puro. -No sería la primera vez que lo hago, ¿verdad? -¡Tetch nunca ha estado en su sano juicio! -protestó el señor con bigote y puro-. ¡Si le da motivos para odiarle, sólo Dios sabe lo que podría pasar! -Dios me debe un favor, caballero -replicó Jack-. Y Tetch me debe más de uno. Me tiene demasiado miedo como para intentar tomar represalias. -No funcionará. -¿Quiere comprobarlo? Inmediatamente descolgó el auricular y marcó con una sonrisa infernal. Reconstrucción, por supuesto. Lo único importante a la hora de hacer la reconstrucción es ser el que decide qué se va a construír sobre las ruinas. Qué importa qué hayan destruido o quién esté detrás de todo. Un nuevo golpe a su organización. Pero el Fantasma de las Navidades Pasadas ya lo intentó una vez, y fue el primero en volar por los aires. No es tan fácil jugársela a Jack Ryder. -Póngame con Tetch. No me importa lo ocupado que esté ahora mismo con el incendio, dígale que necesito hablar con él sobre el asunto Alicia. |
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Dejàn Worbbitt
-- Domingo, 15 de Octubre de 2006 a las 00:03.
"CACERÍA EN LA MADRIGUERA DE CONEJOS"
- ¿Qué tal funciona la protesis? - Un auténtico trabajo de artesano, Sigmund. Se adapta al resto de mi organismo con una precisión suiza. Casi... casi diría que funciona mejor que la anterior. - ¿Te quedan analgésicos de los que te recete, Frank? - ... - Frank, maldita sea, solo uno de los presentes en esta habitación tiene un título en medicina y cirugía, y por mucho que te empeñes, ese no eres tú. - El dolor me mantiene alerta. No puedo permitir que esas drogas me atonten. Aun tenemos trabajo pendiente. - ¿Pendiente? No se como lo estás viendo tú, pero desde que aquel tipejo amarillo hizo saltar uno de nuestros pisos francos por los aires, estas en el punto de mira de el AT Maestro. Tu puesto pende de un hilo... - Bien, entonces no les demos más motivos para quejarse. Stranger se levantó de la camilla de observación abriendo la puerta de la sala de asepsia para adentrarse en un amplio almacen repleto de sicarios que atendían sus obligaciones con suma eficiencia. Mientras se dirigía hacia su puesto colocándose la camisa, un tipo fornido se acerco a Stranger con unos documentos en la mano. - Deberías haberlo matado. - Olvidalo. - Deberías matarlo, ese cabrón no nos traera más que problemas, te lo dije. - No, lo que dijiste es que querías hacerle pagar por lo que le hizo a tu padre, Heltmut. Los Zemo siempre os habeis ofuscado en vuestras absurdas vendettas personales. Zemo detuvo a Stranger asiéndole fuertemente por el antebrazo. - Mierda, Stranger ¿es que no te estás dando cuenta? Ese maldito cabrón está jugando con nosotros. - Helmut, te recuerdo que estás hablando con un superior, sueltame el brazo -Zemo obedeció sin retirar su gesto enojado- Tenemos a Worbbitt contra las cuerdas. Es nuestro topo y esta facilitándonos toda la información de la que dispone ¿qué más quieres que le exijamos? - De poco vale esa información si el estatus del Contest esta cambiando cada dos por tres. - ¿Vas a culparlo de la situación caótica en la que se encuentran? - Por lo que se, bien podía ser él el culpable. Te lo digo, ese tipo no es trigo limpio. - Helmut, escucha lo que estás diciendo, es... - Piénsalo, te envían a traicionar a los tuyos y sabes que eso supone tu sentencia de muerte. Una solución manual es desencadenar una situación descontrolada esperando que, con mucha suerte, una mala mano tenga más posibilidades en una jugada sin salida. Cuando las reglas te perjudican intentas que dichas reglas dejen de tener valor. - No tienes de que preocuparte, Hel, lo vigilo de cerca. Los dos miembros de AT se volvieron hacia los monitores cuando vieron a Nemo acercándose vociferando. - Sigmund, ¿qué ha sucedido? - ¡Fuego! El barrio oeste de la ciudad vuelve a estar en llamas. - ¿Alguna posesión del Contest en la zona? - No, y eso es lo extraño, el fuego parece haberse originado en un almacen portuario, y desde allí, a las viviendas limitrofes. - ¿A quién pertenece dicho almacen? - A una compañía juguetera. Tetch S.A.. Al parecer estaban especializados en los patitos de goma y eran una subsidiaria de, agarrate, Arkhan Inc. - Demasiadas coincidencias, ¿no creéis? Stranger se quedó pensativo mientras miraba fijamente a las pantallas. No podía ser, estaba muerto. Tanto como el dodo. No podía ser él el que estaba detrás de todo aquello. - Stranger, ¿crees que es un nuevo movimiento del tal Jack? Jack, Jack. Siempre aquel maldito nombre. Cuando llegaron a Villajoyosa, descubrieron que, a parte del Contest, había una organización en la sombra tirando de los hilos, esperando su oportunidad. No se sabía mas nada de ella que el echo de estar dirigida por alguien que respondía únicamente como Jack. Un nombre sin rostro. Pero desde su encontronazo con él, Stranger estaba empezando a sospechar que tenía un apellido. - Yo desde luego no lo descartaría, coincide con su forma de actuar. - Escuchad, aun no sabemos si ese Jack es una persona física o un simple señuelo administrativo. No podemos precipitarnos. - ¿Cómo puedes decir eso, Stranger? Joder, cuando hablaste con él casi parecía que os conociéseis. - Me deje llevar por una falsa impresión, Helmut. Me porte como un principiante y casi descubro nuestra identidad. No volverá a suceder. - ¡Señor! ¡Rápido señor! - ¿Qué sucede, soldado? - Hemos conseguido recuperar grabaciones de la cámara de seguridad del edificio. No son nada nítidas, pero creémos que es una pista importante para determinar el responsable. Los tres jefes de campo se dirigieron a la pequeña pantalla de análisis visionando una grabación residual. - Parece un varón caucásico. De unos 40 años. - Si, el modelo de lanzallamas parece yugoslavo. - Mercado negro, seguro. Imprimid una imagen y buscad en la base de datos, quiero a la mitad del personal trabajando en... El silencio se apoderó de ellos cuando, entre interferencias, comtemplaron un fenómeno que, aun visto, era dificil de creer. - Dios santo... Stranger se mantuvo en silencio inclinandose hacia atras. - Examinad la cínta hasta el último poixel. Tiene que tratarse de un fake. Un montaje o una ilusión óptica. Quiero hasta el último hombre de su departamento con... - Aguarda, Helmut. No podemos precipitarnos en esto... el balón acaba de caer en nuestro tejado, y si resulta ser el correcto puede ser el golpe de fortuna que estabamos esperando. - Mierda, Stranger, es tan vago e ilógico que apenas deberíamos reparar en ello. - ¿No lo entiendes? Señores, no se si se han dado cuenta, pero "Big-foot" acaba de aparecerse ante nuestras narices. ___________ Taiga siberiana Un paraje inhóspito en el que el hielo se abraza a la vegetación como un halo mortecino. La paz reinante se ve subitamente interrumpida con la frenética respiración de una bestia malherida. Su corazón palpita con tanta fuerza que casi podría escaparsele por la boca. Al llegar a un claro se detiene,mira a los lados. El olor de su propia sangre parece inundarlo todo. Es casi tan denso como la niebla a su alrededor. Apenas ha recuperado el aliento cuando algo imapacta en sus costillas derribándola mientras exhala un agudo aullido de dolor. - Yiiiiiijá! ¡Le he alcanzado! - No. - ¿cómo que no? - Solo le has dado, esta escapando. - ¡Mierda! - Coge tu fusil. Aqui marta civelina. La presa se dirige hacia vosotros. Corriendo tan aprisa como puede, nota como su respiración se hace cada vez más humeda mientras intenta esquivar las raíces a duras penas. La rama de un arbusto muerto es finalmente la que la detiene haciéndole caer por un terraplen cubierto de nieve. Aturdida, se levanta. Intenta recuperarse. No es consciente de que un tele-objetivo esta posandose sobre ella con ansia depredadora. Está tan lejos que ni siquiera puede oir rechinar los dientes del cazador satisfecho ante la pieza a punto de caer. No tanto para no escuchar el brusco crugido. Se coloca en posición de alerta. Alza las orejas. Agacha el rabo. Y de repente... Su sangre bombea adrenalina a niveles casi nocivos mientras sus músculos se estiran y se contraen. El aire le quema en la cara y la sangre se esparse por todo el suelo. Cualquier cosa es mejor que las balas que oye impactar en la madera tras de sí. - ¡Atrapad a ese puta alimaña! Los furtivos revelan su posición saliendo en su busqueda mientras el rugido de las moto-nieves espanta a una bandada de cuervos cercana. Son tantos y tantos disparos que solo hace falta que uno de ellos acierte para devolverla al suelo. Arrastrandose como puede intenta escabullirse por un pequeño paso bajo unos matorrales. Un cazador intenta seguirla hasta que se da cuenta de que son espinos. Los ha despistado. Al menos durante un tiempo. - ¿Dónde está? - Mierda, Iván, te dije que te encargarás de ese flanco. - Se suponía que Nicolai debía darme apoyo. El líder se lleva el dedo a la boca pidiendo silencio. Señala hacia una vereda. De pronto, los motores de los vehículos vuelven a rugir furiosamente. El animal herido se interna en el hueco del tocón de un árbol, desearía que pasaran de largo. En su estado de delirio, durante un segundo le parece ver un resplandor en el horizonte. No es consciente de que dentro del bosque no es posible verlo. Tras el primer resplandor, otro, después otro, luego, otro más. Subitamente se da cuenta de que el sonido de las máquinas ha cesado. Aguarda durante unos minutos. Es seguro desconfiar. El mismo dolor le da fuerzas y apoyandose como puede sobre sus temblorosas patas consigue salir de su escondrijo. El primer disparo casi le parte la columna en dos. - Verdaderamente eres astuto, pequeño bicho. Pero nunca debiste acercarte a mi ganado -el cazador se acerca a su presa mientras carga su arma- Lástima que no hayamos podido capturarte con vida, pero seguro que los hay dispuestos a pagar una buena pasta por ese peculiar pellejo... Encañonado por el fusil, el miedo se apodera de la criatura haciéndola temblar de puro pavor. El cazador sonríe pensando ser el responsable. Una mano incandescente le revela la verdad mientras le calcina el rostro. Apenas llegan a escucharse gritos. Aterrada, la criatura es incapaz de huir sobre sus cuatro patas no haciendo otra cosa que contemplar a aquel ser de piel dorada. - <<No temas>> Su voz resuena en su cabeza sin que hubiese abierto los labios. - <<Se lo que eres. Se que esta forma es tu forma. Esta forma no es tu forma. Es tu forma. No lo es>> La mano dorada se posa sobre el vientre de la bestia. - <<Estas confusa. Yo lo estoy. Pensaba estaba solo. Lo estoy. Necesitaba alguien más>> Misteriosamente, sus heridas desaparecen. Sigue sin ser capaz de moverse. - <<Te han hecho daño. Nos lo hicieron. No más>> - Q-Quien? - <<No quien. Que>> - ... - <<Lobeznossss...>> - Mi nombre... conoces mi nombre... - <<Montaña...>> - No... Clau... Lobeznosa. - <<No más Montaña>> -el ente dorado cogió a la apenas humanoide entre sus brazos y esta entro en sueño profundo- <<No más Montaña, nunca más Montaña. Tu nombre me da nuevos alicientes. Lobeznoso...>> |
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