|
|
|
10.14.21.11 |
|
|
“Un consejo; no pierdas el tiempo con la opinión de los demás, que no merece la pena”.
Pues no sé qué decirte, Gable... Esto podría conducirnos a un debate sobre la finalidad del arte y los objetivos del creador...
Sin ánimo de sentar cátedra ni de hacer teoría de salón: cuando dibujaba para mí mismo –lo que hice durante años antes de decidirme a intentar publicar-, evidentemente la opinión de los demás me la traía al fresco. Pero cuando dibujo para publicar, la cosa cambia...
A ver si sé explicarlo claramente:
Cuando dibujo para que otros lo lean, sea historia propia o escrita por otro, intento provocar una cierta reacción en el lector. La mayoría de las veces, una reacción de agrado, de placer. Y si no es así, si es una reacción de incomodidad –por ejemplo, mostrando una situación desagradable o injusta-, lo es con la intención de hacerle pensar en positivo. Quiero decir que, en principio, no quiero que los lectores lo pasen mal leyendo las historias que dibujo.
En cierto modo, podríamos decir que contraigo una cierta obligación moral con el lector. El lector es una persona que invierte su tiempo y su dinero (ambos preciosos) en leer lo que yo he creado, por lo tanto tengo la obligación de escuchar lo que tenga que decir sobre lo que ha leído.
Por supuesto, después una cosa es que escuche lo que tenga que decir, y otra muy distinta es la importancia que le conceda, dependiendo de lo razonado de sus argumentos. Por ejemplo, creo que nunca cambiaría mi estilo de dibujo o la temática de las historias que estoy dispuesto a dibujar por mucho que cambien las corrientes comerciales y/o estilísticas (en esto también tengo un compromiso moral con el lector, no podría “venderle” una historia que yo mismo no me creo).
Pero si un lector me dice que se siente decepcionado porque esperaba más de nosotros, doy por sentado que conoce nuestro anterior trabajo y que le ha gustado, ergo, algo ha fallado, al menos con ESE lector. Y reflexiono sobre ello.
Bien, me dices que tu comentario iba por el guión, que es lo que te interesa. Eso me tranquiliza (en parte), pero me temo que no voy a poder dejar de prestar atención a cada comentario que lea sobre lo que hacemos, porque siempre se puede aprender un poco de lo que otros dicen.
Un saludo.
|
|
|