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PARISSI:
Este punto de vista ya me parece más acertado. Por lo menos no repetimos lo de la "culpabilidad por piratería", que me parecía un callejón del que no íbamos a salir nunca. Bueno, pues te explico.
El canon por copia privada no lo pueden cobrar los autores. No se puede incluir en el precio del CD (o de la obra que sea, vaya). Mayormente, porque el hecho de que se puedan hacer copias de esa obra no es por causa de sí mimsa, si no porque otras personas dedican su negocio a fabricar soportes y aparatos que sí permiten esas copias. De ahí que sean mayoristas, fabricantes e importadores los deudores de ese canon (que han de pagar, por ley, a las entidades colectivas de autores, y nunca individualmente).
Puede que lo repercutan en el PVP del soporte (en este caso CDs, o DVDs grabables). Pero, en principio eso se podría reclamar. No el hecho de que se pague un canon, si no que ese canon repercuta sobre el ususario, que dispone de ese derecho (que no obligación) porque alguien (en este caso el fabricante o importador) le ofrece la posibilidad técnica de poder llevarlo a cabo.
Cuando me refería a los meses que todos los trabajadores cobran, pese a estar de vacaciones, me refería a que, con el tiempo, la sociedad va consiguiendo mejorar el nivel de vida y las prestaciones sociales a todo el mundo, en este caso, trabajadores asalariados. Hay otras mejoras sociales que no se discuten. ¿Porqué esta sí? Según la LPI, es un derecho irrenunciable. Está regulado desde hace tiempo. Por todos los soportes (repito, todos: cintas de audio, de video, etc...) se paga ese canon. Cuando llega un soporte nuevo al que todo el mundo tiene acceso (como antes a los vídeos o a las cintas de audio), se le aplica la misma condición. Y se monta la que no se había montado en años, por un motivo que no es nuevo.
A mí me suena a complot. No os podéis imaginar el negocio que mueven los soportes digitales. Igual que los libros de texto (por ejemplo, otro campo donde se imcumpla la LPI a sabiendas de todos los gobiernos). Pues las corporaciones y los grandes medios de comunicación (que son los que mueven realmente volumen de negocio con esto), han decidido ahorrar en algo. Con el beneplácito del gobierno, que en el proyecto de nueva LPI no hacía constar explícitamente los soportes digitales (por consejo de estas corporaciones de comunicación).
Cuando los autores hacen notar esta ausencia, se monta un pollo en los telediarios, y todo el público de estas corporaciones traga con el toro, y se pone en contra de los autores (y aquí se han aprovechado de la mala imagen que tiene la SGAE, cuando no todos los autores pertenecen a ella).
Mmmm... me parece que nos estamos acostumbrando a ser manejados, y empieza a gustarnos...
Lametones.
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