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http://www.youtube.com/watch?v=FBKn6CPKGnA http://www.youtube.com/watch?v=xrR00RSYMkc Rjk Onimaraz (vivo como la muerte) ¡Bailad, bailad malditos, antes de que la muerte baile con vosotros! http://www.youtube.com/watch?v=3ZHNqp_n_6k ...carpe diem... porque no se está vivo todos los días y la mejor forma de recordar a los muertos es disfrutando de la vida |
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“Rumiar el pasado y con ello producir o pretender producir valiosas enseñanzas para el futuro” es algo perjudicial para el presente sobre todo si tenemos en cuenta que tendemos a querer asir lo inasible y ello no produce sino impotencia al ver que no se puede controlar todo así como también produce “desgaste de la materia gris” que a la larga no hace otra cosa sino perjudicar nuestra salud.
Dar excesivas vueltas a algo no tiene más que componentes negativos. Lógicamente no se trata de “ir por la vida” con análisis cero pero lo que está claro es que un exceso es perjudicial; tomar nota de los hechos acontecidos en el pasado es algo importante pero en “pequeñas dosis”. De todas formas debo decirte que cambiar y dar a las cosas “5 vueltas” en vez de 20 es una tarea ardua sobre todo si una persona lleva el análisis de la vida como una segunda piel, buscando siempre respuestas a los interrogantes que crea cada día. JACK |
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Jacques Gwerziou
desde Magerit
-- Martes, 31 de Octubre de 2006 a las 02:33.
Buenas noches,
Quiero someter a este foro una reflexión que me ha ocupado en estos últimos tiempos. Me temo que lo haré de una forma un tanto caótica, pero este será el precio por enunciar por vez primera un cúmulo de ideas que aún se hallan esbozadas en un único cuerpo. Me conozco como ser profundamente cerebral (sin que ello tenga implicaciones forzosamente positivas) y por causa de mi mala y sin embargo irredenta costumbre de pasarme el día dándole mil vueltas a los dos o tres acontecimientos de interés que me han ocurrido previamente he llegado a plantearme si tanta retroreflexión vale la pena, ¿hasta qué punto es bueno rumiar el pasado y con ello producir o pretender producir valiosas enseñanzas para el futuro? Camus me dio la primera clave; para mí fue revelador que un existencialista - dicho esto en un sentido amplio - apostara por la acción frente al anquilosamiento producido por la constatación del absurdo, funesta conclusión de una reflexión existencial llevada lo más lejos posible. Actuar, en los términos más vastos, es existir, o al menos supone una respuesta sólida a la pregunta que plantea la existencia. Al final de La Náusea -y esto no es destripar un libro que probablemente encierra lo más valioso en sus páginas centrales-, Antoine Roquentin ve la salida luminosa al túnel en el libro que pretende escribir en un futuro más o menos cercano, inspirado en su visión por la magia inexplicable e inasible del instante presente simbolizada por una canción de jazz, imagen recogida en la Rayuela cortazariana. He vivido mucho tiempo creyendo inconscientemente que pensar era muy importante, lo fundamental, que nada de lo que me ocurriera cada día podría escaparse de ser alojado cómodamente en la pequeña habitación sin ventanas que tengo por mente. Confería una importancia extrema al intelecto, refugio supremo de quien se siente incomprendido, y sobre todo, de quien fracasa en su intento por superar el muro macizo y opaco de la vida en sociedad, cuando no conoce las normas ni tiene experiencia alguna. Y sin embargo bastaba un pequeño soplo de los vientos de cambio en un momento determinado para remover toda mi cosmovisión hasta sus cimientos. Esto me suscitó una idea en la que he tardado en reparar, la del desequilibrio perpetuo de las cosas, origen del estrepitoso fracaso del intento intelectual de asir el mundo y sobre todo de comprenderlo, y la preeminencia casi exclusiva del acto sobre el pensamiento, al menos cuando uno intenta ser receptor y no sombra de lo que arde en derredor. Pero aún hay más; para mí ya no es sólo cuestión de tener presente en todo momento que el pensamiento no debe ir más rápido que la vista, problema que en lenguaje común se llama prejuzgar. Actuar es la solución al problema insondable de la existencia consciente, pero esa solución no adquiere carácter completo hasta que no se lleva ese afán hacedor hasta sus últimas consecuencias, en palabras de Georges Bataille, llevando al límite la experiencia humana. Lo que a su vez, viva retroreflexión mediante, redundaría en la exhortación pessoana Mais além! Pensamento, mais além! El pensamiento ganando terreno como reflejo de una vida pródiga y audaz. Todo esto no es más que la base del planteamiento faustiano, sentada hace ya dos siglos, y cuyas reminiscencias se pueden encontrar aún, casi en estado bruto, en el núcleo de la deconstrucción existencialista. Porque todos sabemos ya desde hace tiempo que es fundamental actuar y después pensar, cambiar el mundo antes que asimilarlo y después sentarnos al término de nuestra vida exigua y esbozar una sonrisa de satisfacción mientras pensamos “realmente formo parte de todo esto”. Pero lo crucial es aplicarlo a la vida de todos los días, y observar a medio y largo plazo los frutos de nuestras hazañas cotidianas. No se me ocurre mejor definición para el verbo “vivir”. Después de todo esto quizá convendría una socorrida frase de Aznar referida al contenido de su ponencia inmediatamente previa, filtrada involuntariamente por un micrófono hace cierto tiempo. La verdad es que necesita mucho más trabajo. En cuanto a los grupos cuya escucha me resulta especial, creo que actualmente puedo citar a tres. En primer lugar están los Doors, que hicieron del rock & roll una tragedia griega con una discografía breve en el tiempo pero de una poesía grande e intensa. También me gusta mucho un grupo finlandés llamado Tenhi, que mezcla una base de rock minimalista con suave instrumentación folk que habla el sublime idioma de la naturaleza. El tercero es Burzum, porque en su amplia variedad de registros supo siempre poner voz al instinto natural del hombre constreñido por las absurdidades de la modernidad, definiendo una de las formas de expresión más avanzadas que jamás se hayan alcanzado, creando una escuela entusiasta y fecunda que sin embargo nunca logró superarlo. |
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