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ARTÍCULO WANTED
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| PEDRO ANGOSTO
-- Jueves, 20 de Octubre de 2005 a las 14:29.
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WANTED: SE BUSCAN GENIOS
Hay guionistas entretenidos, hay guionistas buenos, hay guionistas profesionales, tradicionales, eficaces, experimentales, arriesgados...y luego están los genios. O los guionistas británicos, que en la mayoría de los casos la cosa coincide. Me refiero a los individuos que, de repente, descubren con su trabajo toda una nueva dimensión en los comics, un nuevo continente lleno de ideas que pronto es colonizado también por todos sus seguidores. Pero el trabajo del pionero es admirable, por que él ha sido el primero en darse cuenta que esas “tierras”, esas ideas, ese enfoque, estaba ahí. El último gran descubridor fue Warren Ellis, que de las “cenizas” de Stormwatch sacó el comic The Authority, bajo cuyo influjo se mueven hoy, con el nombre de Ultimate, los títulos más populares de la industria. Antes podríamos nombrar a Kurt Busiek, que con MARVELS y Astro City dejó patente uno nueva visión de los superhéroes a través de los ojos de las personas normales. Brian Bendis, con su mezcla de cine negro y superhéroes en Powers se mueve también en esta línea en la que las hazañas superheróicas sólo conforman el fondo de la historia que se está contando. El fenómeno se ha vuelto a repetir en la actualidad, y esta vez el visionario ha sido Mark Millar, “l’enfant terrible” y el “golden boy” de la industria americana. El comic, publicado por Top Cow como parte de sus proyectos independientes aunados bajo la etiqueta de Millarworld, es Wanted. Uno comic que ha pasado desapercibido para muchos y se ha convertido en todo un “sleeper”, un éxito inesperado que ha provocado reediciones, portadas especiales, manuales de fichas y que los números atrasados se coticen por las nubes. El concepto, como el de todas las genialidades, no pude ser más simple: En esta sociedad descreída, violenta, acelerada, inmoral, materialista, sin valores, la juventud de hoy en día no crece queriendo ser un superhéroe de mayor. Para los jóvenes de ahora, que pasan de los videojuegos a las drogas en un pis pas, quienes representan sus aspiraciones en la vida ¡¡son los supervillanos!! Si en los años cuarenta al pobre huerfanito vendedor de periódicos Billy Batson se le aparecía el mago Shazam transformándolo en un adalid de todas las virtudes del mundo antiguo, al protagonista de Wanted, un joven vulgar, en un trabajo vulgar, con una vida, vulgar, una novia que le pone los cuernos con su mejor amigo, una jefa que lo putea –con perdón- todo el día en un monótono trabajo que odia –como para no identificarnos ¿eh?-, una mentalidad hipocondriaca, una vida sin sentido ni perspectivas soportada únicamente gracias a la pornografía de internet, se le aparece un día una impresionante chica negra a lo Halle Berry en 007 y le comunica que su padre, un supervillano, ha fallecido misteriosamente. Como pertenecía a una hermandad de villanos, él ha sido el elegido para ocupar su puesto... si acepta. No hay que ser muy listo para saber que Wesley no se lo piensa dos veces, y a partir de ese momento su vida queda convertida en el videojuego definitivo, violencia, sexo, drogas, dinero. Como dice la publicidad “Sabes que lo quieres”. Un gran poder conlleva... un PLACER sin límites. A esto se añade el que en el germen de esta idea se encuentre una propuesta –quizás lógicamente- rechazada por DC sobre su antiguo comic de los años ’70: Secret Society of Super-Villains. En principio un comic centrado en un grupo de villanos regidos por diferentes líderes –desde DeSaad hasta Funky Flashman pasando por el Gorila Grood- que se enfrentaban a diferentes héroes y tenían por némesis al olvidado Capitán Cometa. La serie fue cancelada en la infame “Implosión DC”. Millar supo ver el potencial de esta idea de la Sociedad Secreta –ya los trató en una breve historia dentro de un JLA Secret Files- y nos presenta un mundo en donde todos los supervillanos se han organizado en diferentes células, y como consecuencia han exterminado, claro, a los superhéroes, además de la forma más original y creíble que uno pudiese pensar, y han conquistado todo el mundo. Con lo cual el comic tiene el morbo añadido de ver las versiones que hace Millar de supervillanos DC como Luthor, Catwoman, Bizarro, Parásito, Mxyzptlk, El Joker, Clayface, Toyman, Vandal Savage, Ra’s Al Ghul, etc, etc, etc... Como corresponde a un comic protagonizado por “malvados supervillanos” –al final, claro, uno hasta se encariña con ellos-, el guión está lleno de ultraviolencia, gore, palabrotas, sexo, escatología y demás perversiones que Millar presenta, eso si, con su particular humor británico. Vamos, que de todas maneras, como con el Twilight of the Superheroes de Moore, no veo yo a DC publicando esta serie de ninguna de las maneras. Sin embargo, quizás por que la trama comienza con el misterioso asesinato de un personaje, el comic ya ha sido bautizado como “el Watchmen de los Supervillanos”. Y con razón. Por el “realismo” de las situaciones narradas, por la humanidad que infunde a los personajes y por lo retorcido de alguno de sus planteamientos, sin duda no podremos volver a mirar a los superhéroes de la misma manera. Al éxito del comic colabora tanto como Gibbons en Watchmen el dibujo de J.G. Jones, que con su mejor imitación de los modos y maneras de Brian Hitch le da a este comic la apariencia de “serie Ultimate”, apuntándose al carro de los superventas. Jones es uno de esos afortunados que, a partir de su trabajo en esta serie, verá subir su caché por enteros. Comentar como curiosidad que Millar, buscando explotar al máximo sus ideas, sugirió a Jones que diese a Wesley un rostro similar a Eminen, pensando en que el polémico rapero, perfecto modelo de la juventud actual, protagonizase un posible film adaptando el comic. El film ya ha sido opcionado por alguna productora, pero Eminen parece que ha protestado por el uso no autorizado de sus rasgos. En fin, uno de esos locos inventos de Millar para promocionar su serie, y aunque el comic se vende solo, falta hace en este menguado mercado. Ahora falta ver cómo se toma el mercado el éxito de esta serie. Millar no tiene problemas para cambiar de registro, y escribir sobre The Ultimates o las simples aventuras del Superman Adventures. Pero si Wanted se convirtiera en otro Watchmen, si esta serie extendiera su influencia por todos los comics de superhéroes, uno no se imagina a donde podríamos llegar. Bien está si lo que causa es centrar la atención en la humanidad de los villanos, en su desarrollo como personajes y su tridimensionalidad. También podrían exportarse las “ideas radicales” la fantasía desatada que Millar conserva desde la Silver Age de DC. Pero si lo que se extiende es la violencia, la amoralidad o el mal gusto, pues Dios nos pille confesados... Millar ha inaugurado los “comics de superhéroes para adultos, muy, muy adultos”. Un espejo que aporta una visión retorcida de la realidad. Pero como en el caso de Watchmen, es algo que se disfruta sólo en su justa medida. La lectura de Wanted es, eso si, una de esas que son esperadas mes tras mes, gracias a la trama de misterios y traiciones que ha construido el escritor. Y eso es algo que agradecer sin más, y algo que nos hace darnos cuenta de la rutina con la que compramos y leemos decenas de comics al mes que no nos producen la misma experiencia. Gracias a Jones por su dibujo, que vuelve a demostrar que no hay nada malo en seguir la estela estilística de un dibujante. Gracias a Top Cow por publicar el que sin duda es el mejor comic de toda su existencia. Por último, al menos a un servidor, le queda ver qué hace DC al ver por enésima vez como un competidor utiliza conceptos suyos para hacer mejores y más comerciales comics. ¿Cuánto tardarán ellos en relanzar la Sociedad Secreta de Supervillanos? ¡Ey, ahora cojo el chiste de por qué los lideró Funky Flashman –parodia de Stan Lee, introducido por Kirby en Mister Miracle! ¡Es por la aliteración, claro!
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