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Sk8ergirlvzla Molesté a mi madre, día y noche para que me cambiara de escuela. Era mortificante tener que aguantar a todos esos alumnos aplicados de la Academia en Australia, donde yo nací. Un país lindo, demasiado normal para mi gusto.
En fin, hasta que la convencí pasó un tiempo. Ya estaban pasadas las fiestas de Navidad y Año Nuevo y mi madre aún no se había decidido. Justo cuando la escuela comenzaba nuevamente, luego de llegada de Reyes – algo estúpido, ya que estaba bastante crecida con 15 años para recibir algo – a mi madre le vino una oferta imperdible de trabajo en Inglaterra.
Llegamos y nos hospedamos en una hermosa casa familiar, a pesar de ser ella y yo solamente. Mi padre nunca vio de mi, y ni falta me hacia.
Mamá me inscribió en una escuela de Hechicería llamada Hogwarts, y ahí continué mi quinto año.
Viajé en el Expreso con todos los alumnos que se habían ido a casa para Navidad. Me sentí incómoda, como en todos los lugares en donde nadie me conocía. Además, tenía una desventaja: yo era la rara. Siempre usaba pantalones jeans oscuros y gastados o pantalones anchos, monos caídos, capris, blusas negras, nada normales, el pelo negro oscuro y desordenado y mis ojos marrones delineados con negro, oscuros como la noche.
Por fin llegamos al castillo, el cielo estaba nublado, sin estrellas ni luna. Cruzamos los terrenos en coches – yo elegí uno para mí sola - y llegamos a tiempo para la cena. Claro que a mí me habían seleccionado por correo – es lo que se hacía para los alumnos nuevos – y había quedado en Slytherin. No sabía lo que era eso, nunca había asistido a Hogwarts, por lo tanto cualquier casa era igual para mí.
Caminé a través de las mesas y me senté al lado de un chico rubio y pálido. Nunca olvidaré ese rostro de repugnancia. Ni siquiera lo miré, cuando él me preguntó: -Hola, eres nueva, como veo. Yo soy Malfoy, Draco Malfoy. ¿Y tú quien eres? – -No le digo mi verdadero nombre a nadie. Puedes llamarme Dark Shadow. – contesté sin quitar la vista del mantel. Malfoy me miró, frunciendo el entrecejo. No le dije nada más, y cuando Dumbledore, el director acabó el discurso de bienvenida, comí sin distracciones. Solamente había comido una manzana en todo el día.
continua....
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