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Pues a mí no me parece tan rallada. Ademas, Neo esta en su sexta version, y despues va la septima... tendria sentido la aparicion de tal personaje, lo q pasa es q no estoy muy versado en hinduismo...
Ains...
Lo del tipo ese que ven cuando entran en el café y resulta estar a punto de su nosecuanta reencarnación.
Que sí, que vale, que muy bien.
Ahora coged un libro. Un cómic. Una canción. Un CD. Coged la carátula de cualquier elemento audiovisual.
Por tres gallifantes, empezad a buscar referencias.
Pocas cosas habrá en las que no encontreis algo relacionado con la religión, la filosofía, o cualquier otra obra que lleve a esas referencias.
¿Sabeis qué dos palabras tiene Matrix?
Documentación y Tópico.
Es decir, yo estoy haciendo una película y, cómo en el fondo no tengo demasiado de qué hablar, aparte de querer poner a cuatro figurines dando hostias vestidos de cuero, pues tiro de lo que todo el mundo conoce. Me compro el Corán, la Biblia, me descargo de internet cosas sobre la cienciología, y me busco alguien que me asesore sobre historia clásica griega.
Luego cojo los nombres y las definiciones y las voy salpicando por un guión que hasta el momento tenía escritas las escenas de acción y las frases chulas al estilo "Ya sé kung-fu" o "No hay cuchara".
Tras ello, la dirijo, le pongo los efectos especiales, le pido a la productora que me ponga una publicidad machacona y extraña, y me pongo a ver cómo mi bolsa de basura llena cosas muy guays se tira unos cuantos meses haciendo caja.
Producciones de ese estilo, a puñados. Desde antes del cine en color, señora. Lo que pasa es que hay mucho friki y flipado suelto, y empieza a ver cosas donde no hay, a establecer relaciones y a hacer cultismos raros.
Eso es algo que también está programado, por cierto. Que los Wachowski son cineastas al estilo Hollywood, no pensadores ni poetas ni catedráticos de filosofía, psicología o cualquier cosa relacionada con la metafísica. Y como no son más que simples trabajadores de la industria, se saben el truquito para atraer al fandom de las religiones modernas, y tal. Trucos publicitarios. De poner nombrecitos, y referencias, y tal.
Yo mañana puedo venir con una versión de Star Wars en la que he sustituido los nombres propios por cosas que salen en la Biblia, y según algún que otro Iluminado Matricial, mi obra debería ser casi más visionaria que la de los hermanotes estos. Y no tendría que poner a Morfeo en un peñasco subterráneo soltando palabrería sin significado ni motivo alguno, o a cuatrocientos jipiosos jamaicanos bailando capoeira al ritmo de Ricky Martin.
El Club De La Lucha no tiene referencia a nada en absoluto que se haya podido leer en materia de filosofía y dice un millón más de cosas que estas dos últimas películas de pollos pegando tiros en bullet time.
La referencia a algo filosófico o religioso no quiere decir absolutamente nada más que una cierta inspiración en algo de lo que se inspira el setenta y cinco por ciento del arte cinematográfico de los últimos veinte años. En Matrix han querido ir más allá de eso y saturarlo tanto que se ha quedado en un buñuelo dulzón sin nada en el interior.
Un timo.
Eso sí, algunos efectos especiales, y algunas escenas de toñas, llegan a merecer un poquito el visionado.
Pero un poquito, nada más.
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